El futuro del libro no es el Kindle sino el audiolibro



Notas sobre el futuro del libro (¿BetaMax? ¿Floppy? ¿LP? ¿Correo postal?)


El futuro del libro no es el Kindle sino el audiolibro

En la pasada feria de Frankfurt, según lo que leía en este artículo de La Nación (Argentina): "Hubo 2500 actos culturales, de los cuales 400 estuvieron conectados con la digitalización del libro." Esta es la reacción del mercado de los libros luego del lanzamiento, en noviembre del 2007, del display de libros digitales Kindle, por la poderosísima distribuidora de libros Amazon. Pero uno, como lector, se pregunta el porqué de semejante aparato. ¿Es que se puede mejorar el libro? Yo hubiera pensado que una mejora del libro sería el papel impermeable, o un papel que no requiera celulosa.

Por supuesto, hay más de lo que se ve detrás del lanzamiento del Kindle. El Kindle, y el libro digital en general, no son una solución a una necesidad preexistente de los usuarios de libros, los lectores, sino una solución para los vendedores, productores y distribuidores de libros que desean abaratar el libro deshaciéndose del vehiculo y reduciéndolo al puro contenido. El Kindle no es un libro digital, sino una plataforma de distribución de contenido. Ningún usuario de libros necesitaba desesperadamente un Kindle y suspiró con alivio o aplaudió cuando este apreció en el mercado. La industria del libro, reunida en Frankfurt, sin embargo, sí que ve un gran avance. Se alegran de poder vender el contenido más caro sin tener que preocuparse de los costos de producción, transporte, almacenaje, etc.

En cuanto a la experiencia del lector, el Kindle introduce una serie de claras desventajas de las cuales no adolece el producto que pretende sustituir:

  • Al Kindle se le acaba la batería. No puedo imaginar algo más molesto a que se le vaya la batería a mi libro a medio vuelo de avión o durante un viaje de campamento o no poder seguir mi novela porque me olvidé de recargar mi libro.
  • El Kindle se rompe con relativa facilidad. Pueden olvidarse de meterlo en el bolsillo del pantalón (adiós a la idea del libro de bolsillo) o de darle papirotazos a los mosquitos con su Kindle. Si se derrama una Coca sobre su nuevo libro ya no se hinchara como un sapo, como hacía antes, sino que simplemente dejara de funcionar para siempre.
  • El Kindle vale $359. Ese puede ser el presupuesto anual o bianual o decenal, en algunos casos, de muchos lectores. Encima de este precio hay que añadir el precio de los libros, que lejos de ser gratis, más bien parecen caros (Solo $9.99 por un bestseller, dice Amazon con gran entusiasmo).
  • Leer en el Kindle es como leer en la calculadora extragrande de la oficina de mi papá. La experiencia sensorial del libro no debe ser subestimada. Los lectores aman la sensación y el olor del papel, el pasar las páginas, el abrir y cerrar el libro, el sostenerlo entre anular, indice, y pulgar, la diagramación interna, las portadas exquisitas. El Kindle carece de todas estas características.

Existen otras desventajas culturales, sociales y técnicas en cuanto a la tendencia poco ponderada de digitalizar todo el contenido cultural, pero son demasiado tangenciales al tema del libro para tratarlas aquí.

El punto es que el libro es un producto que difícilmente requiere mejoras y que definitivamente no requiere ser sustituido.

Hay otro producto, sin embargo, que desplazará al Kindle en un futuro no muy distante y que eventualmente se convertirá en algo tan común como los libros mismos y quizá ayude a repopularizar y transformar la lectura: el audiolibro.

El audiolibro es una simple lectura en voz alta de un libro, grabada y digitalizada, para ser distribuida por Internet o en CD. El audiolibro llena una necesidad preexistente, que por insalvable, la gente no buscaba solucionar: cómo leer cuando las manos o los ojos están ocupados en otra actividad. Con el audiolibro se puede leer mientras se maneja, algo que permitirá a los que pasan 2 horas al día en la carretera devorar libros como si estuvieran cursando una maestría en literatura. Permite leer acostado y con los ojos cerrados. Permite leer sin que se cansen el cuello, los ojos o la espalda. Permite leer a las personas que no ven bien o no ven del todo.

Aparte de éstas ventajas, el audiolibro corre sobre una plataforma que cuenta en este momento con 286 millones de reproductores de MP3 y mil millones de teléfonos celulares, lo cual significa que la mayoría de los usuarios no necesitarán comprar aún otro aparato para poder sacarle ventaja al audiolibro.

Finalmente, el audiolibro, no sustituye al libro, como pretende hacer el Kindle, sino que lo acompaña como una alternativa para cuando el libro no es lo más adecuado.

Para quien tenga curiosidad sobre los audiolibros aquí hay algunos enlaces:

Librivox.org - Audiolibros gratis en todos los idiomas
Audible.com - Audiolibros a la venta

8 Comments:

Asterión said...

Completamente de acuerdo con vos. El Kindle no tiene mayores posibilidades ni aporta nada.

Supongo que es un intento por meternos lo "digital" de esta forma, a como sea.

Hace un tiempo, todo mundo pensaba que los ebooks eran la revolución, pero igual, solamente incomodidades representan, y en el fondo es lo mismo, requerís de los aparatos (computadora o Kindle) para verlos.

En cuanto a los audiolibros, como alternativa puede ser, y asumo que hay gente capaz de concentrarse en lo que escucha mientras maneja.

Por mi parte, siento que desde que escucho música solo en la compu o en el carro, la experiencia no es igual, y algo pierdo. En cambio, escucharlo en tu cuarto, tendido en la cama, es una expriencia única, y asumo que esa debería ser la mejor opción para un audiolibro.

Saludos.

Alexánder Obando said...

Debido a mi minusvalía visual ya tengo bastante experiencia con los audiolibros. Salvo en casos en que los lectores no inflexionan la voz para indicar el parlamento de diversos personajes (que obviamente produce confusión) los audiolibros son una ewxperiencia mágica. Recuerdo particularmente el "Frankenstein" de Mary Shelly, aterrador y hermoso.

Al principio, por falta de costumbre, hay la tendencia a quedarse dormido, pero una vez que el oído se entrena un poco, bueno, se las pasa uno de maravilla.

Comparto tu opinión, Juan, que el Kindle está aquí para hacer a sus creadores ganar plata, nada más. Lo único que encienden, que motivan o provocan es más problemas de la vista y más drenaje en el presupuesto.

Aprovecho para agradecerte de nuevo las direcciones.

Ronald said...

Excelente argumentación, Juan! Me hiciste recordar la experiencia de "leer" un libro de Roth mientras manejaba de noche. Me encantaba llegar a casa y volver a escuchar mientras leía el texto. También cuando se me cansaba la vista, apagar las luces, cerrar los ojos, quedarme dormido. Tenés toda la razón. Saludos!

Juan Murillo said...

Noto una marcada inclinación por la horizontalidad en algunos de sus comentarios, aunque para ser honestos habría que admitir, la capacidad somnífera del los libros es más bien intrínseca de algunos autores y el audiolibro al liberarnos las manos y permitirnos cerrar los ojos hace poco más que potenciarla. Pero creo que todos coincidimos en que si puede uno pasar más tiempo en 'conversación con los difuntos' pues mejor, sea en la cama o en el carro.

luis fer said...

No hay que olvidar que esa idea la puso en práctica Fidel hace 50 años. Cuando al frente de las lineas de puros, un Joven de buena voz leia para sus enroladores, grandes clásicos de la literatura.
Así educaron buena parte de la población.

Vernor said...

Aprovecho esta ventana para felicitarte por el blog, está muy bueno. Gracias! Vernor

R.A. said...

El libro es el libro. Podés poner un audiolibro mientras estás corriendo o tirado en la sala. Pero yo soy de los lectores que apunta, compra marcadores amarillos, hace flechas, y a quien le gusta ver su biblioteca y respirar memorias, como quien ve una gran cantidad de fotos familiares. Y no hablo aquí de las bibliotecas de viejas burguesas, con "Photography in New York" al lado de "Botero", too tachen. Sino el poder entrar a un cuarto, y de alguna forma poder visualizar el esfuerzo, el tiempo invertido y el conocimiento.
Yo seré de los roquitos que con su bastón siguen defendiendo con 3 amigos por qué era mejor enviar cartas que el email. De aquí a ese entonces, le sigo dejando a Jeff Bezos parte importante de mi salario, pero Kindle no compraré jamás.

Juan Murillo said...

luis fer: Es correcto, de hecho, no he tenido el placer, pero siempre he imaginado que alguien le lea a uno en voz alta debe ser algo delicioso.

Vernor: gracias!

Rafa: En efecto yo soy de los mismos y de todos los audiolibros que tengo tengo también el libro impreso, a veces hasta dos veces. La biblioteca es un mapa mental de la persona y en ningún lugar del mundo estoy yo más a gusto que en mi propia biblioteca (y eso incluye mi cama).