Candidatas al Premio Nacional de Novela 2008



Lista de novelas candidatas al Premio Nacional de Novela Aquileo J. Echeverría de Costa Rica para el 2008.


Cada año, durante el mes de enero, el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes otorga los premios nacionales de cultura. Entre ellos está el Premio Magón, máximo galardón, que reconoce la labor de todo una vida en el ámbito cultural. También se otorgan premios en las distintas categorías del quehacer cultural del país. Los premios a la labor literaria se llaman indistintamente Aquileo J. Echeverría y se otorgan en los campos de Cuento, Novela, Ensayo, Teatro y Libro no ubicable.

Los jurados de los premios literarios son tres, uno electo por el Ministerio de Cultura directamente, uno por la Asociación de Autores y otro por las facultades de Letras de la Universidad Nacional y Universidad de Costa Rica alternativamente cada año. Este año los jurados seleccionados para los premios de literatura fueron Claudio Monge por la Asociación de Autores, Marielos Castro por la Universidad Nacional y Gabriel Baltodano por el Ministerio de Cultura. Gabriel Baltodano también labora como catedrático en la Universidad Nacional junto a Marielos Castro y Claudio Monge funge como Presidente del Consejo Directivo de la Editorial Costa Rica.

Los resultados de las deliberaciones de los jurados usualmente son entregadas durante el transcurso de diciembre y primera mitad de enero y son hechos públicos aproximadamente el 15 de enero de cada año. Los galardones son entregados a finales del mismo mes.

El proceso de selección de las obras que pueden optar por el premio es la convocatoria. No existe un sistema de reporte de todas las obras literarias publicadas durante el año y queda a discreción e inclinación del autor o editor, presentar la obra publicada al Ministerio para ser considerada para el premio.

La lista de obras presentadas, según fuentes del Ministerio de Cultura, este año, al quince de diciembre, eran:


Faltan en esta lista las obras De ellas la piel de Mario León Rodríguez, editada por Perro Azul; Los días que fueron de Daniel Gallegos, editada por Alfaguara, aparecida recientemente en librerías; La brigada antiesperanza de Victor Flury; y finalmente, también publicada este año en segunda edición, Los susurros de Perseo de José Ricardo Chaves, que fue finalista al Premio Herralde a principios de los años noventa.

A primera vista, algunas de las novelas incluidas parecieran tener un estatus incierto cuando se contrastan con los criterios para ser consideradas para el premio. La ruta de las esferas de Barahona, por ejemplo, fue publicada en el 2007. Diario de Bonka de Carlos Catania (autor costarricense de gran trayectoria, de origen y actual residencia en Argentina, y ganador del Aquileo de novela en 1977) es un libro de temática argentina cuya ficha catalográfica lo clasifica como literatura argentina y novela argentina. Algo similar pasa con Una familia honorable de Cuevas Molina, la cual fue editada en Guatemala por FyG y cuya acción trascurre en Guatemala. El Doctor Kuhlman de Jonoi es una reedición de la misma obra, que fue originalmente publicada en 1926. Tiquicia de Harold Vindas, se clasifica más cómodamente como cuento o libro no ubicable. Mundo, demonio y mujer de de Valbona, se encuentra en las bodegas de la Editorial Costa Rica en formato terminado, pero no ha circulado por lo que no se puede evaluar públicamente. Finalmente, Bar Roma de Marco Retana es una obra póstuma publicada a instancias de sus herederos. Pero lo cierto es que que de todas estas obras la única que incumple lo establecido por la Ley de Premios Nacionales es La ruta de las esferas, por haberse publicado fuera del periodo evaluado. La Ley de Premios es sorprendentemente escueta en cuanto a los requisitos y únicamente establece que "será otorgado anualmente para honrar las mejores obras dadas a conocer al público, en el curso del año inmediato anterior a la fecha de su otorgamiento" (Ley sobre Premios Nacionales de la Cultura Número 7345, de 1993). Nada de esto, por supuesto, va en detrimento del merito literario de estas obras y terminan siendo meros asuntos técnicos de la mecánica de los premios.

De las autores citados, Tatiana Lobo, ganadora de dos premios nacionales anteriores con El corazón del silencio y El Año del Laberinto, pareciera ser ciertamente una de las favoritas, aunque quizá esos mismos galardones se conviertan en handicaps en su contra. Su novela Candelaria del Azar, editada por Norma, esta dedicada a Natividad Canda, indigente de origen nicaragüense muerto a dentelladas por perros de vigilancia mientras la policía observaba sin hacer nada. La novela trata de la problemática urbana y la delincuencia, y en ese sentido emplaza críticamente el momento actual y adquiere relevancia suficiente para ser considerada una posible ganadora.

Hasta encontrarnos de nuevo de Sergio Muñoz, es una novela histórica centrada en la guerra del 48. Sergio Muñoz había adquirido relevancia con su elogiada novela de denuncia social sobre la marginación urbana, Los Dorados. Las novelas históricas que aportan una relectura de momentos neurálgicos que determinan la identidad nacional tienden a ser consideradas siempre novelas importantes y como tal, la novela de Muñoz también tiene posibilidades.

De entre las obras premiadas en la lista están Archipiélago de Heriberto Rodríguez, ganadora del premio de novela de la Editorial Costa Rica para el 2007. Archipiélago es una exploración de la interioridad de un hombre y su relación con las diferentes mujeres con las que tiene relaciones y en ese sentido se inserta de lleno en la vena exploratoria de la sexualidad y los roles de género de la sociedad costarricense. La otra obra premiada es El amor es eterno mientras dura de Alfredo Aguilar, novela corta que obtuvo el premio UNA Palabra, otorgado por la Universdiad Nacional, en el 2007.

Canciones a la muerte de los niños de Alexánder Obando, por su parte, es quizá la más controversial de las novelas presentadas. Aborda una historia donde lo fantástico, lo mítico y lo local urbano se mezclan en una historia que mezcla en iguales dosis la parodia crítica, el humor ácido, el sexo y la violencia para narrar una historia en la cual los personajes con estilos de vida alternativos se ven marginados por la sociedad al punto de convertirlos en verdaderos parias. El valor propositivo de la obra radica en la postulación de valores neopaganos como suplemento o sustituto de los tradicionales de la sociedad costarricense. Haría bien el jurado en considerar para un premio que siempre se ha considerado conservador una obra de ruptura, de gran importancia para el ingreso en el imaginario literario nacional de personajes y temas que hasta ahora no habían sido tratados con tanta valentía y claridad.

Finalmente es importante destacar que la Ley de Premios es igualmente escueta en cuanto a los criterios que deben usarse para elegir el ganador, pero es clara en cuanto a que la decisión de los jurados es inapelable. De ese modo otorga poder absoluto de decisión a los jurados, un poder que conlleva una responsabilidad igualmente grande. La obra ganadora debería ser premiada basada únicamente en criterios literarios o de la importancia de la obra como aporte a la cultura nacional. El resultado de esta difícil labor de decisión lo tendremos el 15 de enero, fecha en la que esperamos poder obtener la transcripción del fallo del jurado para incorporarlo a este texto.





31 Comments:

Sentenciero said...

La responsabilidad de los jurados es grande, aunque no menos que la de los editores que han sacado novelas y ni siquiera las someten a la consideración de los jurados de los Premios Nacionales.
Hay mucho material para la lectura y la reflexión; que gane el mejor por el bien de nuestra literatura.
(El asunto de Catania y su ficha catalográfica me parece rarísimo: ha sido ganador del Premio Nacional -polémica incluida- y adquirió la nacionalidad costarricense, así que es tico aunque haya nacido en otro lugar. Quién sabe si esa misma ficha será un obstáculo para una posible segunda obtención del premio de novela.)

Warren/Literófilo said...

Me voy por Tatiana Lobo, está muy bueno su nueva novela y su pluma siempre de mis respeto, por fin se salió de la novela histórica.

Asterión said...

Ídem para lo que dije en Red Cultura.

Lo que señala Sentenciero también es vital en este asunto y volvemos con el tema de la responsabilidad de las editoriales. Las estatales envían de oficio los nuevos libros; claro, a lo loco y sin discriminar... por eso por ahí anda la reedición de "El Dr. Kulmann". También, a veces las oficinas de distribución se envían los paquetes a sí mismos... y ya se ha demostrado que con tal práctica, resulta muy difícil que lleguen a su correcto destino.

De las privadas, ya sabemos que no alcanza con los tres ejemplares que le dan al autor para que la presente.

Y repito, espero que el poeta-bailaraín-periodista-nigromante-zapatero-etc. no gane, a pesar de ser, creo, el autor con más libros publicados en Costa Rica a tan corta edad.

Y de nuevo, todo el apoyo para que en novela sea "Canciones a la muerte de los niños".

Juan Murillo said...

En cuanto al proceso de selección para participar, a mi lo más lógico me parecería que la Biblioteca Nacional, recipiente de los depositos legales de libros, obligatorios para publicación, emitiera una lista oficial a fin de año, o incluso una preeliminar en noviembre, no veo otro sistema que pueda funcionar.

Como decía en la nota, las objeciones no son obstáculos reales puesto que los jurados pueden optar libremente por cualquiera de las presentadas mientras hayan sido publicadas en el año inmediato anteriro, de modo que Catania puede ganar perfectamente.

Asterión, contanos quien es el poeta bailarín, yo pensé que el record de publicaciones lo tenía un poeta periodista famoso por sus libros de fotos sobre templos.

Asterión said...

Juan, tenés toda la razón. Al definirlo como "poeta" la gente se va a confundir. Mis disculpas por el malentendido, así que aquí va la aclaración:

Es famoso por bailar en tele, hablar paja en tele, ir a bailes de la tercera edad a vender libros (y a bailar y a cambiarse varias veces de camisa), tener periódicos por doquier en su pueblo natal, tener varios programas de radio... y cierto, por siete libros de fotografías de iglesias (más un volumen gratis con las de Nicaragua), y recientemente con uno solamente con los vitrales... su futuro libro con las escuelas... y uno más en preparación, verdaderamente con sabor popular: "Las ferias del agricultor de Costa Rica". Si lo pre-ordena, se le obsequiará un tomo con fotos de chayotes famosos y una orden de compra en su feria más cercana.

Juan Murillo said...

Si parece que hablamos del mismo personaje, tengo entendido que tiene bajo el cinto 14 poemarios inéditos. No puede uno más que admirar la energía de alguien que a los 30 años es autor de 30 libros y además encuentra tiempo para bailar en televisión. ¿Será que no duerme?

Sentenciero said...

Perdón, pero los datos que das son erróneos, Juan: hace dos años celebró en sus múltiples medios de expresión ultrapública sus primeros 50 libros publicados. Ojo con lo literal de eso, no es ninguna hipérbole: en 2006, cincuenta primeros libros publicados. Quizá por regla de tres se podrá saber cuántos tiene ahora.
Me parece que el secreto no es no dormir, sino publicar cada uno de los cuadernos de apuntes de los esqueletos de los esqueletos de los esqueletos.

Juan Murillo said...

Jaja, si fuera una mentira nadie te lo creería.

Asterión said...

No solo tiempo para producción tan cuantiosa, bailar y demás, sino también para recorrer tres mil iglesias de dos países como en medio mes. Eso es velocidad, o que alguien le prestó su jet privado para que no se quejara de que lo dejaban abandonado en medio del mar con una panga en lugar de un guardacostas.

Respecto de los 14 poemarios inéditos nada sé, como suele suceder con las materiales inéditos; en cuanto a los datos de Sentenciero, son ciertos ciento por ciento: ya van más de cincuenta libros publicados (y sin sonrojarse).

Alexánder Obando said...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
silvia piranesi said...

cómo será ese proceso de selección? tendrá varias etapas o será antojadizo? cómo es que faltan en la lista esos libros que indicaste?

me parece acertada tu idea de la biblioteca nacional, por lo menos es un primer paso para que a partir de ahí se imagine uno formas apropiadas de llevar a cabo ese proceso.

Sentenciero said...

La idea de la Biblioteca es buena en principio; sin embargo, hace más o menos año y medio salió un reportaje en un periódico, en el que se exponían las omisiones de algunas de las editoriales privadas en el envío de este depósito legal -nombres incluidos-, ya que no hay un mecanismo real para exigirles este envío supuestamente obligatorio (por lo menos en mercados más grandes sí se cumple). Es decir, si no hay depósito legal real, no existén las obras y a olvidarse de la mención como candidatas. Y ni lleguemos al premio...

Juan Murillo said...

Silvia: El proceso es la convocatoria, las obras evaluadas son las que se presentan.

Guillermo: Tenés razón, talvez el mejor sistema sea el del registro del ISBN. Aunque es defendible la posición de que si la editorial no se toma ni la molestia de hacer el deposito legal, quizá la obra no debería considerarse para un premio nacional.

silvia piranesi said...

La oficina del ISBN está en la Biblioteca Nacional, es lo mismo pues. Si la editorial no hace su trabajo... ni modo.

esta convocatoria no funciona así para las demás áreas o si? qué raro...

Asterión said...

Y para agitar el asunto, leo hoy en La Nación que la novela ganadora del UNA Palabra 2007, "El amor es eterno mientras dura", de Alfredo Aguilar, que salió de la imprenta este mes, está siendo evaluada por el jurado.

Si el cierre era el 30 de noviembre de 2008, ¿cómo es posible que se evalúe esta obra? Y si esa obra gana, ¿no podrían los demás novelistas presentar una queja formal, una apelación, un recurso?

El solo hecho de que este periódico lo publique hoy, a pocos días de que se anuncie el premio, es muy sospechoso y me hace temer lo peor.

Nota: no conozco ni al autor ni la obra, que puede ser muy buena; pero eso no está en discusión aquí, sino el procedimiento para premiar.

Alfredo Aguilar said...

Asterión, no se quien sos vos, yo soy Alfredo Aguilar, el autor de la obra de la cual aparece este domingo ese artículo "sospechoso" en La Nación. Por principios no uso pseudónimos cuando se trata de dar una opinión, la hago con mi nombre y apellido, como se estilaba en buen tico antes de que apareciera la web y diera pie para que la gente diga lo que el “mail” aguante sin dar la cara.
Sobre la calidad de mi obra no me corresponde a mí hablar. Los libros son como los hijos, unos los cría, pero hay un momento en que hay que soltarlos, dejar que ellos solos hagan su vida, que se defiendan con los instrumentos que uno les pudo dar, de ahí en adelante no se puede hacer nada, menos inventar justificaciones. Sobre mi obra no me gusta hablar, como tampoco hablo de la obra de otros autores, de eso puede dar fe mi amigo Alex Obando y otros colegas con los cuales, no siempre comparto criterios, sin embargo siempre pueden esperar de mi parte el respeto por su trabajo.
Confiero qu eme siento un poco incómodo haciendo este comentario, sin embargo salgo al paso porque creo que hay algunos malentendidos, a saber, la obra ganó en el 2007 y se publicó en el 2008, su colofón así lo indica, y el tiempo de recepción de obras por parte del Ministerio de Cultura creo que estaba previsto para el 15 de diciembre e incluso podían entregarse obras en los primeros días de enero, pero bueno eso es parte de lo escueto de la ley.
En cuanto al calificativo de “sospechoso” de que salga hoy un artículo en La Nación sobre mi libro, no sé que pensar, creo que en este país hay gente dada a ver fantasmas no los hay. Como autor interesado en dar a conocer mi libro, lo envié a quienes creía podían ayudar a promocionar la obra, sobre todo sabiendo que el medio es muy cerrado y existen pocos espacios para dar conocer las obras de quienes trabajan con honestidad desde el lugar que lo hagan.
A Juan Murillo, por ejemplo le hice llegar un ejemplar en los mismos días que lo envié a La Nación, al igual que al Semanario Universidad, a Patricio Primus, a Natalia Rodríguez y bueno quería enviarlo a otros medios, pero me quedé sin ejemplares, pero pronto los haré llegar. La Nación, y su sección Aldea Global, es la primera que hace un artículo sobre el mismo, y por supuesto lo agradezco, el hecho de que salga hoy en las vísperas de que se den los fallos de los premios, es una simple casualidad y no creo que eso ejerza ninguna presión sobre el jurado.
Si viera las cosas como las ve Asterión, debería estar pensando que tanto Universidad, Canal 13 o el mismo Juan Murillo, quienes no han hecho acuse de recibo del libro, ni han sacado una reseña, es porque están boicoteando la obra. No, las cosas no son así, no podemos ser tan mezquinos para pensar de esa manera. Si no lo han hecho será porque no está en sus prioridades simplemente, y por supuesto están en su derecho.
Nunca antes he salido al paso a algún comentario que se haya hecho sobre una obra mía, y realmente me apena un poco hacerlo esta vez, pero no me sentiría bien si permito que se haga un comentario ligero a raíz de una interpretación que parte de datos imprecisos,
Finalmente considero injusto el calificativo de “sospechoso”, por el simple hecho de salir en La Nación, en lo personal me hubiera halagado mucho un respaldo a mi obra como la están haciendo ustedes, a la obra de mi querido amigo Alexánder Obando por ejemplo y eso no varíe en ningún modo el respeto que tengo por esa opiniones, y que me puedieran llevar a calificarlas como “sospechosas”.
Para no cansarlos con el cuento, considero que la mejor manera de crecer es hacer la crítica con respeto y tratando de buscar acercarnos a la objetividad.
Por ultimo un saludo a Juan Murillo, a quien conocí una noche en casa de un amigo común, Hernán Arévalo, y aunque a veces no comparto sus criterios sobre las obras que comenta, su trabajo intelectual me merece el más profundo de los respetos. Con un abrazo fraterno.
Alfredo Aguilar (así con todas sus letras)

Juan Murillo said...

Bienvenido Alfredo, siempre es grato escuchar la voz de los autores por estas páginas, sea cual fuere el motivo. Existe, creo, una convención un poco absurda de que el autor no debe hablar de su obra, que deriva probablemente de la mínima etiqueta de la discusión sobre obras literarias en las que se espera que el autor no se defienda de las críticas a su obra como si estas fueran personales. Una cosa no es la otra y la voz del autor, con el aporte que él guste hacer, es siempre importante y bienvenida.

Te me adelantaste en el comentario que yo iba a hacer en cuanto a que Camila publica en la Nación este tipo de notas periódicamente y que si bien en esta ocasión casi coincidió con la fecha de entrega del premio, yo no veía como podía modificar o influenciar una decisión que a todas luces ya debe estar tomada (el fallo de los premios nacionales se anuncia mañana).

Más bien es algo bueno que le presten atención a la publicación de estas novelas y en ese sentido la nota de Camila en la Nación sobre la novela de Alfredo y la mía acá en el blog probablemente pretenden poco más que la difusión.

Alfredo: No he recibido tu novela, aunque confieso que no me he dado la vuelta por el apartado desde diciembre, por lo que ahí debe estar esperandome. Gracias por enviarmela.

Finalmente, y saliendome del tema un momento, aclaro, a instancias de un lector de este blog, que el poeta del que hacíamos mención arriba, que se jacta de haber publicado 50 libros, es Camilo Rodríguez Chaverri.

Asterión said...

Estimado Alfredo:

Mi nombre es Gustavo Solórzano Alfaro, lo cual se puede verificar simplemente dando click en el pseudónimo, el cual no pretende ocultar nada, pues en mi blog aparece mi nombre bien claro.

Como bien señalé en mi comentario, no te conozco ni a vos ni a tu obra, y evidentemente no daría una apreciación sobre ella; al contrario, me gustaría conocerla y lo haré en cuanto tenga oportunidad.

Sin darle mayor vuelta al asunto, lo que critiqué fue con base en lo dicho en el medio impreso de marras; y de haber un error es culpa de La Nación, por decir que "salió este mes de la imprenta". Esa afirmación, falsa entonces, te hace daño, porque probablemente no fui el único que pensó eso.

Así las cosas, jamás hablé en tu contra. Hablé en contra de los jurados, que sabemos no siempre actúan de la mejor forma.

Finalmente, también considero sano que vos salgás a defender tu posición y hagás las aclaraciones del caso, siempre con el ánimo de la discusión seria donde cabe.

Espero que no sea la última vez que contemos con tus aportes tanto en el blog de Juan como en el de otros colegas, Obando incluido.

Saludos cordiales.

Vernor said...

Alfredo, no sé si estarás esmorecido del colerón, pero creo que es claro que el comentario no iba contra la obra. En todo caso, también es una buena idea que los autores y autoras seamos proactivos en la divulgación de nuetras obras, así que te felicito!

Alfredo Aguilar said...

Que tal Vernor, realmente es un "esmorecimiento" saber de vos. La verdad quiero dejar el tema, aunque no quedo convencido con las respuestas a mi nota. Un abrazo y espero que todo ande bien.

Alfredo Aguilar said...

Juan, averigüe y el libro está en Perro Azul, dígame usted como hago para entregérselo, al rato dependiendo donde viva usted yo puedo personalmente pasar dejándoselo. Saludos.

Juan Murillo said...

Tranquilo Alfredo, un día de estos tengo que ir a San Pedro a comprar lo que me falta de la última hornada de literatura nacional y en ese viaje paso por donde Carlos.

Alexánder Obando said...

Me da la impresión que una ley deficiente, un ministerio que históricamente ha jugado suiza con esa ley, una reseña periodística que no ha sido bien informada, un jurado también históricamente amañado por la impunidad de ser inapelable e incuestionable, varias casas editoriales irresponsables y, finalmente, una generación de escritores frustrados por todo esto, se ha confabulado para ponernos en contra de nosotros mismos, siendo que somos tan pocos y que tenemos tantos enemigos.

Ojalá este asunto continúe, a pesar de los deseos expresos de nuestro amigo Alfredo; pero que continúe para resolverse, no para separarnos más.

Saludos a todos, con lo mejor de mis deseos.

Asterión said...

Alexánder, gracias por tu solidario comentario y por tu correo.

Sinceramente, no creo que el asunto dé para más. Ya he repetido que no tengo nada contra Alfredo, su novela o ninguna otra cosa. Además, insisto, me manifesté sobre lo publicado en La Nación, nada más, únicamente. Si tal comentario afectó de alguna forma o hizo sentir mal a don Alfredo Aguilar, las disculpas del caso.

Alfredo Aguilar said...

Disculpas aceptadas, Asterión. Superado el malentendido, creo que hay coincidencia en que la ley de premios nacionales, por escueta está sujeta a interpretaciones subjetivas o de otras índoles, produciendo muchas veces malestar entre los creadores y pérdida de credibilidad en los mismos premios, llevando a veces a situaciones de celo y rivalidades que no deberían existir entre los mismos artistas. En ese sentido estimo que una actitud proactiva de parte de los interesados, podría ser la de promover una discusión sobre el tema que podría desembocar en una propuesta dirigida a reformar la ley actual, o bien a sustituirla por una nueva, donde las reglas no den pie a ese tipo de interpretaciones. De esta manera creo, no solamente ganaría en credibilidad el ente que promueve el otorgamiento de los premios, sino también se vería reflejado en la calidad de los mismo premios y podría generar un clima de mayor fraternidad entre quienes que se dedican al quehacer cultural nacional en todas sus esferas.
Ahora la forma de llevar adelante ese proceso es algo que habría que discutir, pues debría involucrar a todos los sectores interesados, desde autores, editores, críticos y entes formales que dirigen la política cultural estatal. Saludos a todos.

Vernor said...

Yo sugeriría que en algún momento nos sentemos a trabajar en una propuesta de ley, a partir de la cual podamos además generar masa crítica sobre el tema y de paso hacer sentir la opinión de los y las artistas. Ofrezco la sala de reunión, el café, los tosteles y un ejemplar de nuestro más reciente librito "Había una vez un derecho. Los derechos humanos en la narrativa costarricense". Un abrazo,

Vernor

Juan Murillo said...

Bueno pues no es mala idea, el problema sería lograr una cierta representatividad y consenso en el texto de un proyecto sustitutivo. El problema con estas leyes es precisamente que se cocinan en pequeños conciliámbulos y por eso terminan siendo extrañas, por usar un adjetivo que abarque muchos otros. De modo que el proceder correcto sería hacer una convocatoria amplia, tal vez aprovechando la Red, para pedir sugerencias e ideas.

En lo personal pienso que sería valioso expandir la labor de jurado a un grupo extenso de participantes, idealmente de la rama que se premia, para que el galardón fuera otorgado por el sector a una obra sobresaliente ante los ojos de todos. Esto evita los sobresaltos que causan las preferencias o juicios personales en los jurados de pocas personas, pero podría tender al aplanamiento de los criterios típico de la elección por mayoría. Ese problema, sin embargo, se puede solucionar optando por sistemas de votación que son perfectos sustitutos del obtuso sistema de la dictadura de la mayoría simple, cuyos atroces resultados sentimos cada cuatro años. Se podría utilizar un sistema de Conteo Borda, por ejemplo, en el cada votante dentro del jurado ordena la lista completa de candidatas por orden de importancia o calidad y luego se tabulan las posiciones compilando todas las listas. En fin, es una posible idea que eliminaría preferencias, injusticias y haría la premiación representativa.

Otro problema evidente es la falta de claridad de los requisitos, pero ese asunto definitivamente es más fácil de solucionar.

Además esta el hecho absurdo de que todos los premios se llamen Aquileo, incluso los de música y bellas artes.

Finalmente está el asunto de la desproporción entre la importancia de un Premio Nacional y la dotación económica del mismo, que en definitiva no estimula la creación ni se puede considerar verdaderamente como un gran premio y más bien peca un poco de irónica.

Asterión said...

Mis premios:

Novela: Alexánder Obando
Cuento: Uriel Quesada
Ensayo: Luis Paulino Vargas
No ubicable: Rodrigo Soto y Mario Oliva

Sentenciero said...

¿Y la mención honorífica, Asterión? Vieras que creo que se debió de haber quedado -ya que nació ad hoc, como un conejito en sombrero- en el mundo bloguero ese premio, y lo digo en serio, buscando enaltecer los grandes trabajos vistos este último año. Aunque, pensar que el comité o como se llame vuelque su atención a estos medios del (bien entrado) siglo XXI es una tontera mía, una cosa de ilusos.

Alfredo Aguilar said...

Amigos, deseo invitarlos a la presentación de mi novela "El amor es eterno mientras dura", que se realizará el jueves 12 de febrero a las 7:30 p.m. en el Centro Culstural de España (El Farolito). Dicha presentacioón estará a cargo de Anacristina Rossi y Rodolfo Arias. Los espero. Saludos a todos.
Alfredo Aguilar

Juan Murillo said...

Ahí estaremos Alfredo.