Drown, Junot Diaz



Reseña de libro de cuentos.



Drown
Junot Díaz

208 páginas
Riverhead Books 1996

Junot Diaz nació en Republica Dominicana en 1968. A los seis años emigró con sus padres a New Jersey en los Estados Unidos. Actualmente imparte clases de literatura en el MIT y es editor de ficción para el Boston Review. Escribe en Inglés y ha publicado Drown (cuentos, 1996) y The Brief Wondrous Life of Oscar Wao (novel, 2007).

Drown es un libro de cuentos escrito en inglés. Muchos de los cuentos aparecieron con anterioridad en prestigiosas revistas literarias de estados unidos como The New Yorker, The Paris Literary Review y Story. La temática de los cuentos es consistentemente autobiográfica y representa un testimonio de la experiencia de un niño inmigrante a los EE.UU. y de su niñez y adolescencia ahí y en Republica Dominicana. Uno de los cuentos, No Face, es el único en el que el personaje claramente no es el autor.

Lo primero que salta a la vista (a la vista de un lector latinoamericano por lo menos, en vista de que la temática de la pobreza y la inmigración no nos es tan ajena o sorprendente) es el estilo de escritura. La técnica de intercalar en el texto expresiones en español tiene a veces un cierto aire de truco, en momentos en los cuales una palabra en inglés de uso común hubiese servido el mismo propósito, la expresión en español resulta un condimento necesario para un platillo étnico preparado con miras a los gustos del publico que lo leerá. Pero no siempre pasa esto con Diaz, en otros cuentos, quizá mas trabajados, la expresión en castellano se ajusta a un momento de especial emoción o comunica una idea o detalle de importancia regional que simplemente no existe en inglés. No hay, sin embargo, Spanglish propiamente dicho. El inglés es cuidado, muchas veces hasta literario, a pesar de que Diaz se guarda de no hacer a sus personajes hablar de modo inesperado para un repartidor, vendedor de drogas o delincuente juvenil. La única notable excepción a esta regla ocurre en algún momento cuando condiciona una frase erudita con la mención de que estuvo en la universidad hace miles de años, detalle que desentona profundamente con el personaje que dice la frase en Edison, New Jersey. Esta técnica puede parecernos real o artificial pero no se puede ignorar puesto que es parte intrínseca de todos los textos que contiene este libro.

Por otra parte esta el tono de la narración. Sin aspavientos dramáticos y casi como en voz baja Diaz nos narra cosas chocantes o por lo menos que nos hacen detener la lectura por inesperadas. Lo hace como queriendo decir que en su mundo las cosas pasan así, y que esto no es motivo de asombro para él. El mundo de Junot Diaz es el del inmigrante latino sin futuro, forzado por la pobreza a vender droga o robar, viviendo en la línea gris entre el delito y la miseria. Pero no es un escritor sórdido, no hay escenas escabrosas como podría esperarse del tema. Especialmente en las escenas de sexo Diaz tiene unos escrúpulos que
prácticamente le impiden narrar directamente lo que sucede en ellas. El sexo, sin embargo es el corolario del verdadero tema de todo el libro: las relaciones sentimentales. Su pudor narrativo en un tema tan gráfico, su, digamos, buena educación, hace fácil entender porque un libro con un tema difícil de tragar como este logro convertirse en un best seller en EE. UU.

Se puede decir entonces que la principal preocupación del autor es mas bien el amor y la ausencia de este en sus múltiples formas, y que el tema no degenera en lo que fácilmente podría ser otro retrato de la escualidez de la pobreza, de la falta de padre o de la presencia del padre abusivo, de las relaciones devastadas por las drogas.

Finalmente vale la pena mencionar que la verdadera maestría de Junot Díaz radica en su dominio de una forma indirecta de narrar, a través de detalles simbólicos o representativos, los estados emocionales de sus personajes. Los personajes hablan de lo que sienten cuando hablan de los juegos que juegan u otras cosas sin relación con sus emociones. Como siguiendo un canon que le impide hablar a los hombres latinos sobre lo que sienten y los obliga a usar una especie de código secreto para abordar el tema. Por ejemplo en Edison, New Jersey un repartidor de mesas de pool solitario intenta establecer una relación sexual o sentimental con una desconocida y fracasa. Al final del cuento nos dice esto respecto de un juego que juega con su compañero de repartición de mesas de pool, donde intentan adivinar a donde irán al día siguiente:

One of our games. It passes the time, gives us something to look forward to. I close my eyes and put my hand on the map. So many towns, so many cities to choose from. Some places are sure bets but more than once I´ve gone with the long shot and been right.
You can´t imagine how many times I´ve been right.
Usually the name will come to me fast, the way the numbered balls pop out buring the lottery drawings, but this time nothing comes: no magic, no nothing. (pg. 139)

En este cuento, al igual que en Aguantando, Aurora y muchos de los otros, el final confirma el amiente de desesperanza. Los personajes saben que solo en sueños podrás salir del ghetto, que lo mas probable es que no lo hagan. Este es a final de cuentas, el mensaje central del libro. La condimentación étnica y el esporádico humor o púdico sexo no evitan la confirmación de lo que ya se sospecha desde antes de abrir el libro: El sueño americano que hace emigrar a los latinos y hacinarse en los ghettos de las grandes ciudades muchas veces no pasa de ser mas que eso, un sueño. Drown, el cuento que da el nombre a la colección y que cuyo nombre sintetiza la sensación que transmite el libro, lo pone en palabras claras en boca del personaje principal:

One teacher, whose family had two grammar schools named after it, compared us to the shuttles. A few of you are going to make it. Those are the orbiters. But the majority of you are just going to burn out. Going nowhere. He dropped his hand onto his desk. I could already see myself losing altitude, fading, the earth spread out beneath me, hard and bright (pg. 106)
Finalmente vale la pena resaltar que Junot Dìaz es el primer autor masculino Dominicano y uno de los pocos latinoamericanos en obtener reconocimiento del mercado literario en los Estados Unidos. Julia Àlvarez sería su contraparte femenina. Drown se inserta directamente en la vena del post-colonialismo, que con el flujo inmigracional hacia el norte va obteniendo con el tiempo cada vez mas cuota como parte del discurso dominante tanto en Norteamérica como en Europa. Un representante más joven de este fenómeno es Alarcón y su libro de cuentos War by candlelight.









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