El laberinto del verdugo, Jorge Méndez Limbrick




Reseña publicada en La Nación sobre la novela El Laberinto del Verdugo, de Jorge Méndez Limbrick  

El laberinto del Verdugo
Jorge Méndez Limbrick
467 páginas, Editorial Costa Rica, 2010

El laberinto del verdugo, galardonada tanto con el Premio Editorial Costa Rica 2009, como con el premio nacional de novela Aquileo J. Echeverría del 2010, es la tercera novela de Jorge Méndez Limbrick.

La obra narra la confrontación entre el detective retirado y abogado Henry de Quincey y el misterioso magnate Julián Casasola Brown. De Quincey, cuyo apellido es una doble referencia a Eco y Thomas De Quincey, se encuentra recluido en un hospital psiquiátrico luego de ser condenado por múltiples homicidios de prostitutas. Ahí se encuentra con Felipe Ossorio, profesor retirado de filosofía que lo acompañará en la búsqueda de la enigmática figura de Casasola, el responsable de su incriminación en los homicidios.

En la dilucidación de la identidad y ubicación de Casasola Brown lo asisten además Beatriz Muriel Nigroponte, trasunto de la Mina Harker de Drácula, el Mamulón Zuñiga, agente fiel a de Quincey y el Gran Archivero de la Noche, omnisciente encargado de la custodia de la memoria oficial y secreta de la nación.

La existencia de “investigaciones” informales, detectives, policías, homicidios y otros similares parecen haber convencido a la Editorial Costa Rica de incluir al esta obra en su serie de Novela Negra, pero la verdad es que esta es una novela ocultista gótica. En un San José tamizado por la fantasía encontramos zonas fantasma, manicomios, sectas secretas, vampirismo, necrofilia, drogas de la época romántica (opio, láudano, ajenjo), cementerios, catacumbas, laberintos, sacrificios humanos, morgues, libros ocultistas, anticuarios y eventualmente hasta nazis fugitivos y templos mayas.

La novela retrata, extensamente, la degradación y decadencia de los sectores marginales de San José, la prostitución masculina y femenina, le pedofilia, el uso de drogas y la violencia; y propone tangencialmente que el origen del poder político y económico de las clases dominantes es metafísico y básicamente maligno y que deriva en la explotación y la violencia contra los sectores más vulnerables. Su defecto más sobresaliente quizá sea su estilo descuidado.

3 Comments:

Sentenciero said...

Este señor Méndez Limbrick es un absoluto genio: conoce al dedillo la diferencia entre chayotes, novela negra, mangos, novela policíaca, decadentismo, frambuesas, novela gótica y tacacos. Cuando sea grande ya tengo a quien imitar.

Alexánder Obando said...

Felipe Ossoario con doble "s", Beatriz Muriel Nigroponte y Henry de Quincey... me parece estar leyendo "pulp" gringo.

María said...

O.k. Juan... Tomo nota de ésto, porque no lo conozco, me llevo los datos, a ver si lo consigo en la biblio ¿vale?
Un besito.
María