El día que no existí, Johann Schoenfeld



El día que no existí, reseña de la novela.


El día que no existí
Johann Schoenfeld
140 páginas
Ediciones Perro Azul, 2007


El día que no existí, la primera novela de Johann Schoenfeld, es una novela de denuncia de la brutalidad del trato entre estudiantes de primaria o secundaria, y específicamente la victimización de los estudiantes que no tienen propensión a la violencia por parte de los típicos matones. La novela es interesante porque demuestra en el autor una solvencia narrativa inusitada para sus veintidós años. La voz del protagonista es uniforme y creíble y muy probablemente autobiográfica. La prosa del autor es límpida y facilita la lectura de la obra, con contadas excepciones en las que Schoenfeld interrumpe la historia para que el narrador comente sobre la escogencia de palabras que usa para describir situaciones o, peor aún, para recordarle a los lectores en segunda persona plural datos importantes que ya se han presentado en la novela. Aparte de estas ingenuidades narrativas y de algunos costarriqueñismos como “que tontera” o “quien quita”, la narración es neutra, límpida y ágil y lleva a buen termino la historia.

En cuanto a la historia misma no hay mucho que decir, la trama es simple: Un estudiante de último año de colegio es sistemáticamente abusado por los matones de su clase. Ya en un estado depresivo, por los constantes abusos, busca infructuosamente maneras de adaptarse a la situación. Conversa con su bibliotecaria, conoce a una chica menor que también sufre vejaciones, tiene un primer roce con el alcohol y los tranquilizantes, se esconde en bodegas, falta a clases, habla con la orientadora y finalmente es participe del horror final que deriva de estas situaciones. El incremento de la tensión es sostenido aunque no se puede decir que necesariamente el lector viva la angustia que vive el personaje, cuyas reacciones, en determinados momentos, parecieran desproporcionadas. Quizá la deficiencia más importante de la novela es la misma situación que incrementa e invisibiliza el problema de la brutalidad entre jóvenes de edad escolar: la vida simplificada y emocional del niño o adolescente es de alguna manera inaccesible para la mente adulta, quien ya no dimensiona estas vivencias con la importancia que lo hace el joven. La narración,
que en esta novela se invierte en la descripción de minucias y actividades menores, bien podría haber sido usada en situar al lector dentro de la vida del personaje, de las diferencias esenciales de la vida de un niño o un adolescente con las de un adulto. El problema se extiende a todos los otros personajes de la novela de los cuales no tenemos más que someras descripciones superficiales y de quienes no es posible entender su forma de actuar por simples carencias de información.

La novela, como novela de denuncia de un problema de la vida real que termina con un epílogo moralizante que se explaya con estadísticas y consejos sobre el asunto de la narración, cumple su propósito básico. Schoenfeld, sin embargo, hará bien en darles vida e historia a sus personajes futuros y mostrar las múltiples facetas de la realidad de cualquier asunto si no quiere ver sus novelas criticadas como simples panfletos de denuncia. La novela es una poderosa herramienta dramatizadota de ideas que puede servir de asta a cualquier estandarte, pero también puede y, en mi opinión, debe ser mucho, mucho más. De Schoenfeld esperamos que, con unos años más a su haber, sea capaz, con esa prosa límpida y su evidente fluidez narrativa, de generar novelas más complejas que representen el mundo, como se espera de una novela, más que representar una idea, lo cual se puede hacer bien en un artículo de opinión.


Bio-bibliografía:

Johann Schoenfled Rodríguez nació un 23 de abril de 1986 en San José, Costa Rica. Asistío al Colegio Humboldt y al Colegio San Lorenzo del cual se graduó. Cursa actualmente la carrera de periodísmo en la Universidad Latina. Ha publicado en cuento Al final del camino (2003, Editores Perro Azul) y en novela El día que no existí (2007, Editores Perro Azul).






3 Comments:

Sentenciero said...

Cuando uno lee algo que lleva la etiqueta de novela de denuncia, se espera al menos un trabajo que trascienda lo denunciado. Hace poco leí una de las novelas de Virgilio Mora, una en la que se denuncia la pedofilia, el incesto y la locura producto del abuso físico y psicológico (La Loca Prado). En aquel caso, pese a que se trataba de un escritor experimentado, la denuncia como denuncia falló como novela.
Hay que leer a Schoenfeld, sin embargo, porque podría allí encontrarse un futuro buen narrador nacional, en el momento en que equilibre la denuncia (si siente necesidad de expresarla) con la ficción.
Interesante reseña.

Literófilo said...

Un narrador mas, pues bienvenido, como se merece.

Isabel Salas said...

Donde se puede comprar?