Cuaderno de Rencores, Albán Mora



Reseña de la novela.


Cuaderno de Rencores
Albán Mora Vargas
172 páginas
Editorial Costa Rica 2005

Albán Mora nació en Costa Rica en 1985 y ha publicado una novela, la que aquí se reseña y con la cual ganó el Premio de Novela de la Editorial Costa Rica en el año 2004, cuando tenía 19 años.

La novela de Mora relata la historia autobiográfica de un muchacho que emigra de Costa Rica a los Estados Unidos (Seattle, Washington) a temprana edad. Una vez allá se hospeda en el emblemático YMCA que es en Estados Unidos un albergue para todo tipo de parias, indigentes o simplemente personas que atraviesan por una mala racha. Ahí conoce a Brett y a Kate. El primero es un enigmático personaje que no pareciera calzar con el entorno de bajos recursos donde habita, y que se convierte en una especie de mentor del joven muchacho. Kate es una prostituta que habita y ejerce la profesión en el YMCA. La novela nos narra los distintos trabajos que va realizando el narrador mientras se acomoda a su nueva vida en EE.UU. Conoce una muchacha, mesera de un café, de la cual queda prendado y a la cual visita asiduamente y con quien al final inicia un romance. Durante el desarrollo de la novela vemos como Brett les ofrece a la pareja múltiples auxilios, desde conseguirle trabajos ( legales o ilegales) al narrador, así como ofrecerles una casa y un bote que tiene en una isla en el estrecho de Juan de Fuca. Eventualmente aparece Kate, quien era la irregular pareja de Brett, con una hija de ambos y la abandona al cuidado de Brett quien se la entrega finalmente al narrador y Jen, la mesera y los tres se van a vivir a la Isla, donde la crían como su hija.

En la entrevista realizada por Club de Libros al autor, el mismo afirmó sobre su novela:

Trabajé muchísimo el texto precisamente porque no deseaba que se hablara de una novela de juventud atribuyéndole un aire peyorativo al termino. Quería un texto que de alguna forma trascendiera lo que se podría esperar de un muchacho de veinte años; que reivindicara la validez que puede tener la voz de un joven, de un joven escritor.


A Albán Mora hay que reconocerle el esfuerzo de haber concluido una novela a tan temprana edad. A pesar de esto, su novela no puede más que catalogarse como una novela de juventud. Y quizás por su propia juventud se pueda hacer un balance favorable de lo que la novela aporta contra los defectos que la misma presenta, que en un autor más experimentado o mayor hubiesen sido difíciles de perdonar.

Cuaderno de Rencores, me pareció a mi, cuando lo escuche por primera vez, un titulo maravilloso. Mentalmente me preparaba para un horroroso ajuste de cuentas público (algo que no se usa en Costa Rica), un libro maldiciente, rencoroso, lleno de veneno. Algo a lo que uno se acerca con partes iguales de curiosidad y aprehensión.

Una carta irredimible
, la primera parte de la novela, la narra Jen, la pareja del protagonista, que pinta un retrato agridulce de su iniciación en la vida adulta y de sus padres. Éste, pensé yo, debe ser el inicio del ajuste de cuentas. Pero el libro, después de esa introducción continua con la narración del viaje del protagonista. La novela en ese punto parece inclinarse hacia la novela de iniciación (en general eso es lo que sería toda la novela) y la narradora inicial desaparece. Buscamos infructuosamente por todas partes el rencor, más no había en la novela grandes confrontaciones, ni grandes heridas, no encontramos batallas que los pudieran generar. Respecto de esto ha dicho Mora:

La idea de una novela sin grandes héroes, sin asesinatos, sin misterios, sin sexo por sexo, sin persecuciones a alta velocidad.(sic) Una historia que pareciera sincera.

En efecto, la novela se siente sincera, en cuanto a lo que dice. Pero el problema mayor de la novela es verdaderamente todo lo que no dice. En la novela al narrador lo acusa su pareja de excesivo secretismo, de timidez e incapacidad para la comunicación. Estos problemas se presentan también en la novela. Es como si Mora no quisiera contarnos lo que en verdad importa de la trama que se esta desarrollando.

Abundan las minucias, los nombres de lugares y descripciones de paisajes y comidas, como un diario de viaje, pero por ninguna parte se habla de lo que importa.

Brett uno de los personajes misteriosos de la novela, falsificador, disfrazado de ciego, mentor del narrador, nunca se resuelve. ¿Quien es Brett en realidad? ¿Que es lo que hace, para quien trabaja? No lo sabemos, el narrador no lo dice porque nunca lo descubre. Talvez la historia más emocionante de la novela se pasa por alto dando por descontado que es un enigma.

El padre del personaje, que es el eje verdadero de esta novela, y que es contra quien o a causa de quien el narrador siente sus rencores, se describe en tres páginas en dos pasajes separados. Es evidente que el narrador le resiente a la vida la ausencia de su padre muerto y que le duele tener memorias probablemente falsas de él y el hecho de que quizá el verdadero hombre no fuera admirable. Pero el tratamiento de este tema es tan escueto que también aquí quedamos con las manos vacías. Pareciera como si la timidez de la que se acusa al narrador, le impidiera al autor mismo explicarnos cuales mecanismos secretos mueven a esta novela. Inevitablemente sentimos que las palabras de su pareja están justificadas cuando le dice:

¿Y que me dices tu, que nunca has hablado de ti?

(...)Y porque nunca has hablado de ti o de porque estás aquí?

Transcurrida más de la mitad de la novela aparece un diario misterioso que resulta ser de la esposa muerta de Brett. En el diario aparecen una tía loca que vaga por la playa con una caja de música, un naufrago y una unión y una traición espontáneas que terminan en el suicidio de la tía loca. En total, la transcripción del diario tiene talvez cinco páginas y esta trama es igualmente escueta y nos deja con más preguntas que respuestas.

La novela es pues, vaga, no se desarrolla lo suficiente como para que podamos entender bien a ningún personaje y desafortunadamente la historia que si se cuenta con detalle resulta algo inane.

En cuanto al estilo, Mora esta dotado de cierta habilidad que le facilita la narración directa en la cual es efectivo. Sin embargo, constantemente se ve en la necesidad de ilustrar lo que dice con símiles que cuando no son innecesarios, resultan extraños o ineficaces. Un vicio narrativo que ciertamente se hubiese podido evitar si hubiese habido un trabajo editorial eficaz detrás de la obra.

Mora se declara admirador de Durrell, a tal grado que algunos personajes (Baltazar, Justine) llevan nombres del Cuarteto de Alejandría. No hay duda que los años de lectura le ayudarán a Albán Mora a convertirse en un gran narrador, que la materia prima y la habilidad para narrar están ahí. Esta es una novela de juventud, lo cual es de esperar en el libro debut de un muchacho de 19 años. Todo lo anterior no es en demerito del esfuerzo de Mora, un jóven escritor de quién esperamos más y mejor calibradas novelas en el futuro. Lo que verdaderamente no logramos comprender es como resulto esta novela, en particular, ganadora del Premio de Novela de la Editorial Costa Rica. Habría que emplazar a los jurados (Quince Duncan, Mario Zaldívar y Gilberto Lopes) para que explicaran los motivos.

4 Comments:

Sentenciero said...

Leí la novela a inicios de 2006 y, al recordarla, me da una sensación agradable. Fue un trabajo honesto. ¿Por qué ganó el premio de ECR? Por la misma razón por la que una novela de editorial privada (o un libro de cuentos o un poemario) nunca ganan los premios nacionales, por muy buenos que sean: intereses creados.

Juan Murillo said...

Para mí, leyendo la novela, también fue evidente la buena intención de Mora, creo que fue su mejor esfuerzo.

En cuanto al premio, me han sugerido que a la convocatoria no responden suficientes autores, por lo que la muestra es pequeña y siendo un premio bienal no puede ser declarado desierto. De ser verdad esto, habría que preguntarse porque participan pocos autores en el certamen?
¿Esta deprimida la producción de novelas en el país?
¿El premio ya no tiene el prestigio que una vez tuvo?
¿Participan los autores en otros certámenes en vez?

Lo cierto es que el premio, siendo uno de los pocos que tenemos, debería ser mas riguroso y tener una participación más activa y una mayor difusión. Para muestra de lo difícil que es mantener vivo un premio de novela: El Monteforte Toledo de Novela Centroamericana este año será un concurso de cuento (1 cuento, no un libro de cuentos) lo cual es una lástima porque quiere decir que alguna buena novela centroamericana no lo recibirá y no podrá aprovechar el prestigio del premio.

Chunga said...

Me agrada mucho su blog. Genial que alguien no sólo se tome el tiempo de leer la producción costarricense y centroamericana, sino que además la reseñe. Con respecto a la novela en cuestión, la leí hace ya un par de años, y la lectura que propone Murillo es minuciosa y argumentada, y tan poco común en costa rica, donde las reseñas o se quedan en un mero elogio publicitario o en la oscura jerga filológica. Ahora bien, interesante la propuesta de sentenciero, sin embargo, es dificil imaginar que un muchacho de 19 años pueda tener un influjo tan grande en el ámbito literario nacional como para que le concedieran el ECR2004 a raíz de intereses creados.
El premio ha sido siempre anual; no fue sino hasta en el 2006 que se empezó a dar cada dos años, quizá porque a diferencia de la poesía y el cuento, no eran tantas las novelas que participan en los certámenes (es más, en la publicación en general) nacionales.
La novela tiene sus grandes problemas. La narración, en cuanto estilo, me pareciero un acierto, ante todo en un muchacho tan joven. Creo que está bien escrita, quizá no bien contada... Después de encontrar este blog, y la reseña, volví a releer algunas páginas del texto. Recordé que a mí el silencio al rededor de la narración me resulto interesante. En particular porque creí intuir que ese silencio daba fe (narrador en primera persona) de la distancia y el alienamiento que circunscribe las relaciones incluso con las personas que creemos más cercanas.
Coincido con murillo cuando señala que la figura del padre es central dentro de la construcción de la novela, y que era un espacio que debió de haberse explotado mucho mas.

Si creo tener diferente opinion con respecto al premio. No creo sinceramente que la novela desvirtue el premio ECR. Pero en fin, han de ser los jurados quienes den la cara por su decisión.

Juan Murillo said...

Gracias por el comentario Chunga. Por mi parte, hare lo posible por obtener un comentario de los jurados, que sin duda sería interesante conocer.

Cuando escribí la reseña baraje la posibilidad de que la novela fuera profundamente autobiográfica, como suelen ser las primeras novelas, y que la carga emocional fuera mucha para Mora como para desarrollarla cabalmente.

Será interesante ver a Mora desarrollando otro tema que quizá no le resulte tan personal en futuras novelas.