Piedras Encantadas, Rodrigo Rey Rosa



Piedras Encatadas de Rey Rosa, reseña de la novela.

Piedras Encantadas
Rodrigo Rey Rosa
124 páginas
Editorial Seix Barral 2001


Piedras Encantadas me llamó la atención la primera vez, de entre los libros de Rey Rosa, por sus título, al que yo equivocadamente investí de una significación maya, pero que es en realidad el nombre de una pandilla de niños de la calle de Ciudad Guatemala.

En Piedras Encantadas un niño es atropellado por un hombre en un Discovery mientras el pequeño pasea en un caballito de alquiler fingiendo ser un vaquero. De esa premisa aparentemente simple se desarrollan una serie de revelaciones que nos darán a entender que todos los personajes tiene móviles suficientes para actual de manera egoísta, irresponsable y muchas veces incluso criminal. El conductor del auto huye de la escena del crimen, su amigo se hace cómplice escondiendo el vehiculo, la madre y el padre ambos son sospechosos de lo que le sucede al niño, el guardaespaldas y la niñera del niño parecen estar envueltos en una conspiración en contra de sus patronos, el cuidador del caballito acepta un soborno para "descuidar" momentáneamente al niño, el abogado del culpable se encarga de elaborar una cortina de humo, que incluye un soborno a un empleado pobre para que este asuma la culpa del crimen. Incluso el niño, cuando escuchamos su monólogo interior, mira a todo el mundo como un enemigo y no desea mas que hacerles daño.

La novela esta escrita con suma economía y precisión, el narrador omnisciente que cuenta la historia no nos da muchos detalles internos, sino que deja a la acción dramática hablar por si misma. En el capitulo inicial, sin embargo, a la hora de ubicarnos en escena, el narrador opta por además crear una atmosfera, que será la clave de la novela. Las líneas iniciales nos lo dicen todo:

Guatemala, Centroamérica.
El país más hermoso, la gente más fea. (p. 9)
Rey Rosa no esta hablando aquí, frívolamente, de la belleza física de las personas. Conforme avance la novela nos daremos cuenta que todos los personajes son capaces de vilezas menores, mayores o innombrables. Desde la renuencia a ayudar al prójimo, hasta el homicidio, secuestro y tráfico de menores; aquí no hay quién pueda lanzar la primera piedra. Quizá la única que sale relativamente en alto de todo el elenco es Elena, la prima que mantiene una relación incestuosa con el facilitador que oculta el carro de su amigo.

Pero la denuncia generalizada no lo es tanto. Imaginamos que Rey Rosa apunta con el dedo a todo mundo, pero en eso radica su maestría. El autor no juzga nunca a los personajes, el se limita a exponer sus acciones y sentimientos. Al final de la novela es el lector el que ha emitido el juicio sobre los distintos actores y el que comprende cuando Elena dice al final que están todos muertos en ese país. En esa misma vena, a pesar de que la novela tiene visos policiacos, ninguna de las tramas llega a resolverse, todas estan simplemente propuestas y entregadas al lector para su cabal desarrollo. En éste sentido, a pesar de que formalmente parece una novela policiaca, no lo és.

La característica más notable de la escritura de Rey Rosa es el rigor con que ejercita la adjetivación, y sus dos hermanastras, las metáforas y los símiles. Rey Rosa renuncia a la calificación de las acciones y de ese modo evitar utilizar los mecanismos usuales por medio de los cuales los autores insertan, con más o menos habilidad, juicios de valor que califican lo que hacen y piensan los personajes. Existe en la novela, sin embargo, una vena irónica que nos recuerda las simulaciones de la historia oficial y de la cruda verdad detrás de lo que parece estar todo bien, que Rey Rosa ejerce a través de simples comentarios entre paréntesis. Estos comentarios son casi siempre acertados, con una única y extraña excepción en la que Rey Rosa se permite indicarle al lector con una onomatopeya de la risa, como recurriendo a una pancarta de estudio, que un pasaje es divertido (cuando en realidad no lo es).Esta es una excepción, sin embargo. La prosa de Rey Rosa es espartana, cuidada y eficiente y prueba de la validez de la máxima de que menos es a veces más. Al evitar emitir los juicios que naturalmente se desprenden del texto y dejar al lector esa labor, se evita la necesidad de convencerlo de la vileza de las acciones. Es de esperar que cada lector juzgue de manera diferente todo lo que pasa en la novela. A ese tenor, ¿Resulta monstruosa la buena acción del detective que al liberar al niño lo condena a una vida en las calles? ¿Es despreciable el conductor que no se detiene en un accidente por miedo a ser linchado? ¿Está mal acostarse con una prima? ¿Está mal ayudar a un amigo en problemas? ¿Está mal ayudar a alguien a evadir la justicia por dinero? Rey Rosa no nos dice nada al respecto. Lo que queda claro al final es lo que dicen Joaquín en el último capítulo:
El aire guatemalteco es tóxico -dijo él. (Tal vez eran los gases emitidos por tantos volcanes?)-. La gente que vive aquí es como de piedra, es gente muerta. (p. 121)
Piedras Encantadas cierra con una inesperada exposición de que existe esperanza, de que el amor puede más, pero de un modo tan velado que fácilmente el lector lo pasara por alto. Se inserta dentro de la tradición de posguerra donde la descomposición social se le achaca a todos los estratos de la sociedad y en ese sentido se emparenta con novelas como Baile con Serpientes de Castellanos Moya, que en vez de exponer la vileza de todos los estratos sociales, se limita a castigarla de un modo más o menos inconciente.

Rey Rosa es un autor que domina con maestría el método de la narración escueta, un verdadero arte en si mismo, y de quien se puede aprender como rinde frutos el control disciplinado del uso de las palabras. Tiene el profesionalismo en el uso de las palabras que convierte a los escritores en autores de nivel mundial, y es quizá por esta razón por la cual es un de los más visibles escritores centroamericanos en el panorama internacional.



Bio-bibliografia: Rodrigo Rey Rosa nació en Guatemala en 1958 pero emigró a Nueva York, EE.UU. primero, y posteriormente a Tánger, debido al estado de crispación y violencia que se vivia en Guatemala. En Marruecos conoció a Paul Bowles, quien tradujo sus primeras tres obras al inglés y lo que ayudo a darlo a conocer a nivel internacional. Ha publicado los siguientes libros:

  • El cuchillo del mendigo ; El agua quieta. Barcelona: Seix Barral, 1992.
  • Cárcel de árboles ; El salvador de buques. Barcelona: Seix Barral, 1992.
  • Lo que soñó Sebastián. Barcelona: Seix Barral, 1994.
  • Con cinco barajas: antología personal. México: UNAM, 1996.
  • El cojo bueno. Madrid: Alfaguara, 1996.
  • Que me maten si… Barcelona: Seix Barral, 1997.
  • Ningún lugar sagrado. Barcelona: Seix Barral, 1998.
  • La orilla africana. Barcelona: Seix Barral, 1999.
  • Piedras encantadas. Bracelona: Seix Barral, 2001.
  • El tren a Travancore (Cartas indias). Mondadori, Barcelona, 2001.
  • Rey Rosa, Rodrigo. Noche de piedras. Del Pensativo, 2002.

6 Comments:

Literófilo said...

Lo mejor que tenemos por aca sin duda.

Juan Murillo said...

Ronald Flores nos aportó una corrección cuando transcribimos su lista de los mejor de la literatura guatemalteca de los últimos 25 años y olvidamos a Rey Rosa. ¡Vaya omisión!

Acá esta el enlace:
http://depeupleur.blogspot.com/2007/12/literatura-guatemalteca-1980-2005.html

Juan Murillo said...

Guillermo Barquero publicó una reseña de Ningún lugar Sagrado de Rey Rosa en su blog Sentencias Inútiles, aqui el link:

http://sentenciasinutiles.blogspot.com/2008/01/rodrigo-rey-rosa.html

Literófilo said...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Literófilo said...

Acabo de leermela, en tres horas me la leì, de verdad muy buena, y esa prosa tan escueta, tan directa, es en si una prosa universal, asi, comoe sta ese escrito es como a mi me gustaria escribir, la prosa de Rey Rosa no se permite lirismos, retoricas ni metaforas poeticas, lo cual no quiere decir que no sea rica, es una prosa directa, es genial poder escribir como Rey Rosa, lo estudiaré.

Santiago said...

este libro me conmovió mucho cuando lo leí.. a mi me llamó la atención la foto de los niños, a principio pensé que eran unos chicos viviendo en un alquiler de departamentos en buenos aires con su familia pero después de leerlo me di cuenta que no eran de Argentina.
recomiendo esa lectura