Una misma noche, Leopoldo Brizuela




Una misma noche, de Leopoldo Brizuela, ganó este año el premio de novela de Alfaguara este año (2012). Como el record de calidad de ese premio es disparejo, no sabía bien que esperar de la novela. Resultó que era excelente.

Abajo sigue la reseña que publiqué en el periódico La Nación:

Una misma noche
Leopoldo Brizuela
276 páginas, Editorial Alfaguara 2012

La banalidad del mal

En 1963, Hannah Arendt, reportando desde Jerusalén sobre el juicio al criminal de guerra nazi Adolf Eichmann, acuñó el término “la banalidad del mal” para referirse al hecho de que la mayoría de los nazis “no eran ni pervertidos ni sádicos, que eran […] terrible, espantosamente normales”. Experimentos posteriores, como el de la prisión de Stanford o el Milgram, han comprobado que la gente común es capaz, en ciertas circunstancias, de cometer crímenes horrendos.

Una misma noche, de Leopoldo Brizuela, fue la novela ganadora del Premio Alfaguara 2012. En ella, Leo Bazán, el protagonista, enfrenta esa “banalidad del mal”, con la intención de escribir una novela, a través de la disección cuidadosa de sus recuerdos de una visita a su casa, en 1976, de un escuadrón de agentes del infame campo de concentración y tortura argentino Escuela de Mecánica de la Armada.

Según Borges, el destino de un hombre está compuesto de un solo instante, aquel en que descubre para siempre quién es. Ese momento, para Leo Bazán, es esa visita de los militares a su casa. Es también el momento en el que descubre quién es verdaderamente su padre, su madre y sus vecinos, y de lo que eran capaces cada uno de ellos y él mismo.

Una misma noche está escrita rizomáticamente, como una serie de ciclos de un bucle en los que Brizuela visita una y otra vez ese recuerdo, desmenuzándolo y añadiéndole. Se mezclan de forma caótica sus recuerdos, el registro histórico, la imaginación y los sueños en su esfuerzo por convertirse en un relato coherente.

Conforme la historia se expande hasta incluir toda una época traumática de un país, de un continente, el barrio de Leo Bazán se convierte en la parte que representa al todo. Sobre él desciende de pronto el horror, el racismo, el antisemitismo, la violencia, la traición, la colaboración con el opresor, la vergüenza, la cobardía, el silencio y el olvido.

Saltando entre pasado y presente Brizuela muestra al mal perpetuándose a través del tiempo como ondas que se expanden, repitiéndose, y es en contra de esa “repetición” que lucha el protagonista: “la osadía, el riesgo, el peligro de querer interrumpirla con una ley, una sentencia o hasta una simple novela”.

Una misma noche es una novela conmovedora, de una complejidad luminosa, escrita con el valor que requiere mirar al espejo para descubrir en él la mirada del enemigo: una lección de valor cívico en el ropaje de una excelente novela de suspenso.










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Pájaros en la boca, Samanta Schweblin



Pájaros en la boca, el ya famoso libro de cuentos de Samantha Schweblin, llega a Costa Rica gracias a la edición de Editorial Germinal.

Lleno de pequeñas obras maestras, yo lo veo como un homenaje a Cortázar escrito con el estilo de Carver. Scweblin es, sin duda, una de las mejores cuentistas narradoras de America.

Esta es la reseña en La Nación: Pájaros en la boca

 

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