Premio Nacional de Cuento 2008: Desierto



Lista de las obras presentadas a la categoría de cuento que fue declarada desierta por los jurados del Premio Nacional de Cultura 2008.

Entre las grandes sorpresas de los Premios Nacionales de Cultura recién fallados estuvo la declaratoria de las categorías de cuento, ensayo e historia como desiertas.

En la categoría de cuento hubo 33 obras presentadas y la opinión más común en el gremio literario es que pareciera haberse cometido una injusticia al no otorgar el premio a ninguna de ellas. Parte de la reacción se ha debido sin duda al fallo mismo que declara desierta la categoría para el premio 2008:

Premio en el género de Cuento

Se declara "Desierto" por considerar que: No se presentó ninguna obra en este género, que sea merecedora del Premio Nacional
(Fallo del jurado en la categoría de cuento enviado por el MCJD por correo)

Lo escueto y redundante del fallo deja en el aire la evaluación efectuada por los jurados, que sin duda tiene que haber sido razonada. Esas razones, quizá distintas para cada jurado, o tal vez guiadas por principios comunes a los tres, aún no han sido explicadas como se debe. Declarar desierta una categoría es un gesto a contracorriente que debe estar fundamentado y que debe explicarse. Los jurados deben tener autonomía y valor suficiente para declarar una categoría desierta cuando así sea necesario, pero también le deben a los autores y al medio la explicación de porque ninguna obra merece el premio.

La labor de jurado no es simple, sin embargo, puesto que no existen principios explícitos para juzgar las obras presentadas y cada grupo de jurados debe de algún modo llegar a un acuerdo de cuales son los criterios que hacen merecedora a una obra de un Premio Nacional. La lista de las colecciones de cuento presentadas que adjuntamos al final da una idea clara de la complejidad del asunto. En la rama de cuento confluyen colecciones de cuento de ficción, compilaciones de cuento histórico, leyenda, anécdota o testimonio, colecciones de cuento infantil, así como obras que probablemente no califican para el premio.

¿Cómo se puede juzgar con justicia por ejemplo una colección de cuento cuando se compara con un libro de cuento infantil? Ya esa evidente desproporción resulta un obstáculo que sólo puede salvarse esgrimiendo criterios que suenan a justificación post facto, como por ejemplo: No puede ganar una obra de literatura infantil, porque los recursos artísticos usados son siempre más simples debido a los requerimientos del género; o, No puede ganar una compilación de leyendas porque se premia el mérito artístico literario y no la labor de edición. En cualquier fallo éste tipo de criterios nunca se explicitan, pero están ahí. En el caso de esta declaratoria se hace imposible justificar la escogencia de un ganador, y sólo resta, inevitablemente y con valor, explicar porque se descartaron todas las obras, citando los criterios usados, por obtusos que puedan sonar.

En cuanto a las obras mismas, es evidente con solo ver la lista que había obras dignas del premio entre las candidatas. Uriel Quesada, por ejemplo, es un cuentista de larga trayectoria en nuestras letras y Viajero que huye es un ejemplo de un escritor en la cúspide de su desarrollo narrativo, que además abarca una temática socialmente importante. Uriel Quesada, sin embargo, ya fue premiado por su obra El Gato de sí mismo, quizá usando estos mismos criterios y eso puede haber afectado la decisión de jurado. Además de Quesada, había una obra de Virgilio Mora, también conocido como Polo Moro, titulado Los problemas del gato. Mora es, sin duda, uno de los narradores más originales e importantes del país y su obra merecía atención especial, aunque es posible que esta sea una reedición. Louis Ducoudray, es el sorprendente autor de El Agua Secreta y Los ojos del arrecife, dos cuentarios seminales en la narrativa moderna costarricense y su Un domingo de Palomas también merecía la atención debida. Finalmente valía la pena detenerse en la obra de David Eduarte, con una colección debut sorprendente, ácida, pesimista pero imaginativa y bien ejecutada que pudo haber sido aprovechada por el jurado para reconocer el aporte de los autores más jóvenes. Eso sólo para mencionar algunas sin demérito de las restantes.

Ninguna de estas obras fue merecedora del premio. Ahora solo resta averiguar, de boca de los jurados, por qué.

Obras presentadas a la categoría de cuento de los Premios Nacionales 2008:


Colecciones de cuento ficcional:
Viajero que huye - Uriel Quesada
Los problemas del gato y otros cuentos - V.A. Mora Rodríguez
Un domingo de Palomas - Louis Ducoudray
Cuentos Circunstanciales - David Eduarte Rodríguez
Breves Relatos de Ausencias - Eduardo Vargas
El Regreso es parte del Viaje - Santiago Porras
Prisioneros de la penumbra - Pilar Cerdas
La Cofradía de la Buena sombra y otros relatos - Rodolfo Cerdas
Bailando en Solitario - José Otilio Umaña
De Amores y Dolores - Esteban Gil Girón
Luna de Miel con Libro y otros Relatos - Inés Trejos de Montero
Los Ojos de Edith - Jarquín Pfaeffle
Boleros nos Volvemos Tango - María Pérez Iglesias
Las Fronteras de la Luna y el Sol - María Pérez Iglesias
El invierno de los desposeídos - Luis Arguedas Rodríguez

Relatos históricos, recopilaciones de leyendas, testimonios y anécdotas
Me lo Dijo el Río - Hernán Gutierrez Oviedo
Leyendas de Puntarenas: Nuestra identidad cultural en la leyenda porteña - Dennis Manuel Marroquín Rugama.
Tiquicia: El Despertar de las Leyenda - Harold Vindas Zamora
Cuentos y relatos del pacífico Sur - Manuel Aguilar
Cuentos Afrocaribeños de la Araña Anancy y sus amigos - Karol Britton
Mujeres metamorfosis del efecto mariposa - María Suárez Toro

Cuento infantil (no he leído estos libros así que puedo estar equivocado en ésta clasificación):
Mariola - Ana Isabel Azofeifa
Para que Florezcan las Estrellas - Clara Amalia Acuñas
Había una vez - Irene Castro Meléndez
El Arbol Cantor - Cary Sagot
The Coyote and the Firefly/El Coyote y la Luciérnaga - Yazmin Ross
La Tía Poli y su Gato fantasma - Floria Jiménez


Posiblemente incumplen requisitos por nacionalidad o previa publicación:
Justicia Poética - Enrique Jaramillo Levi
El Lupanar y Otros Relatos de Terror Educativa - Luis Enrique Arce Navarro
¿Qué es la democracia? - Manuel Moas Madrigal
Historias del Encuentro de Culturas y de la Conquista de México. La Tía Adela cuenta. - Manuel Moas
El Bosque que desapareció - Carin Heurlin Spinelli

7 Comments:

Asterión said...

Concuerdo con vos, Juan, por respeto y transparencia, lo ideal es que los fallos tengan una argumentación de fondo, que aunque uno no comparta, al menos dé pie al análisis.

Si no me equivoco, uno de los criterios para obtener el premio es que la obra debe ser una primera edición. Por eso, el libro de Mora Rodríguéz me imagino no fue considerado (además, recopila dos libros previos). El de Santiago Porras también, pero ahora no tengo el dato de cuándo se publicó la otra edición.

Los del último grupo sí, es por eso, por asunto de nacionalidad.

Y me hace gracia, hoy vi un artículo de la ministra de Cultura diciendo que este fue un año magnífico. Debe ser, ¿no?

Bueno, veremos qué vientos soplan este año.

Saludos.

Juan Murillo said...

El de Mora me sonaba conocido, ya puse la corrección.

Alexánder Obando said...

En cuasnto a los extranjeros, Juan, pueden participar todos aquellos extranjeros que tengan cinco o más años de residir en el país.

Todavía pienso que el resultado de DESIERTO frente una muestra tan cualitavamente grande tiene mucho de afrentoso y no poco de político.

Saludos.

Juan Murillo said...

Lo mismo pensaba yo, pero creo que antes de decidirse hay que ver cuales fueron las verdaderas razones de los jurados, que espero tengamos pronto.

CAQ said...

Cuando se declara desierto un certamen es como decir: de todo esto que se presentó... nada sirve...

Una editorial (empresa) o un premio privado (de una fundación por o que el lleve el nombre de alguien distinguido por ejemplo) se puede darse el lujo de hacer esto en un certamen.

Por razones económicas, de ventas o simplemente porque las obras no están en la línea de ese premio, el jurado puede optar por mandarlas todas al desierto.

Sin embargo, en un premio nacional y público, que pretende promover la cultura y lo mejor de la creación para un año, creo que el mensaje de desierto no sirve a nadie.

Si hay razones de los jurados en relación a la calidad o preferencias, lo pueden explicitar en un fallo razonado y crítico.

Pero, desierto, así sin más, no le hace un favor a nuestra literatura.

Silvia Piranesi said...

no querés ser jurado?

Juan Murillo said...

Así es Carlos, tu opinión es muy similar a la de muchos en el gremio, un Premio Nacional es un incentivo y no hay buenas razones para ahorrárselo. Sin embargo yo también he despotricado cuando se lo dan a una obra menor, o mala, y eso tampoco esta bien. Lo que yo quiero oír es porque los jurados no consideraban ninguna obra merecedora.

Silvia, aun no me invitan a esos entuertos, pero por mí, encantado.