Juan Gelman, Premio Cervantes 2007



El Premio Cervantes, el más prestigioso de las letras españolas, fue otorgado al argentino Juan Gelman por el conjunto de su obra.



Entre los posibles candidatos para el premio este año estaban: Nicanor Parra, Mario Benedetti, Juan Marsé, Juan Goytisolo, Ana María Matute.

En años anteriores el premio fue otorgado a: Sergio Pitol, Alvaro Mutis, Francisco Umbral, Guillermo Cabrera Infante, Mario Vargas Llosa y Miguel Delibes, entre otros.

El blog de Juan Gelman esta aqui.



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Elmer Mendoza, Premio Tusquets 2007



Elmer Mendoza, mexicano, gana el Premio Tusquets de Novela en su tercera convocatoria con la novela Quien quiere vivir para siempre.

La novela de Mendoza es una novela policiaca que desarrolla un personaje que el autor ya habia usado en otros cuentos; un detective apellido Mendieta, alias el zurdo. Según el jurado, la novela se distingue por su inteligencia y la violencia que retrata, por la que la calificaron de novela dura.

Mendoza ha publicado tambien las novelas Cóbraselo caro (2005), Efecto Tequila (2004) y El amante de Janis Joplin (2001) , que le valió el XVII Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares.



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Alfredo Aguilar, Premio UNA Palabra 2007



Alfredo Aguilar Quiros gana el certamen UNA Palabra 2007.

Con el titulo El amor es eterno mientras dura y presentada bajo el seudónimo George Sand, la obra de Aguilar obtuvo el premio de novel corta otorgado por la Universidad Nacional de Costa Rica. El premio incluye un porción en efectivo y la publicación de la obra por parte de la Editorial de la Universidad Nacional, EUNA. El acto de premiación se llevará a cabo en la Universidad Nacional el 5 de diciembre del año en curso.

Aguilar a publicado además las colecciones de cuentos Morir dos Veces (1997) y Los gatos negros (2006).


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Decálogo más uno para escritores principiantes



Consejos de Onetti para escritores principiantes:

1. No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.

2. No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Este sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.

3. No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.

4. No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético.

5. No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política, ni al triunfo. Escribir siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.

6. No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.

7. No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, y hoy son genios.

8. No olviden la frase justamente famosa: dos más dos son cuatro, pero ¿y si fueran cinco?

9. No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera que sea su origen. Roben si es necesario.

10. Mientan siempre.

11. No olviden que Hemingway escribió: “Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela, que viene a ser lo más bajo en que puede caer un escritor”.

Juan Carlos Onetti



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Ana Maria Matute, Premio Nacional de las Letras Españolas 2007



Ana Maria Matute gana el Premio Nacional de las Letras Españolas del 2007.



El Premio Nacional de las Letras Españolas lo otorga el Ministerio de Cultura y Deporte de España a un escritor por el conjunto de su obra literaria.

Ana Maria Matute nació en Barcelona en 1926. Ha recibido además del premio que se menciona aqui los premios Nadal, Nacional de Literatura y de la Crítica. Entre sus novelas se cuentan:

Relatos cortos y literatura infantil:

  • Paulina, el mundo y las estrellas (1956).
  • El país de la pizarra (1956)
  • Caballito loco (1961)
  • El polizón del Ulises (1965). Premio Lazarillo.
  • Sólo un pie descalzo (1984). Premio Nacional de literatura infantil y juvenil.
  • El saltamontes verde (1986)
  • La Virgen de Antioquía y otros relatos (colección de doce cuentos, 1990)
  • Don Payasito


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Completamente Inmaculada, Francisco Alejandro Méndez



Reseña de la novela.


Completamente Inmaculada
Francisco Alejandro Méndez
210 páginas
Ediciones Perro Azul 2002


Francisco Alejandro Méndez nació en Guatemala en 1964, donde actualmente vive. Además de su primera novela: Completamente Inmaculada (Ediciones Perro Azul 2002), ha publicado las colecciones de cuento Graga y otros cuentos (1991 y 1995), Manual para desaparecer (1997), Ruleta Rusa(b'oloq'otin k'asolem) (2002), Crónicas Suburbanas (2002) y Reinventario de ficciones que recoge toda su prosa en formato corto (2006).

Completamente Inmaculada es una novela aparentemente autobiográfica compuesta por un rosario de anécdotas de juventud del protagonista guatemalteco hiladas por la historia del amor, perdida y búsqueda de su novia española, Inmaculada. En la contratapa el escritor Rafael Cuevas Molina ubica a esta novela dentro de la corriente de la Literatura de Onda que tuvo sus representantes en Guatemala en los 70 y 80 y que nació en México con Sainz y Agustín. Pero aún y cuando la temática urbana, el rock, las drogas y la juventud con su lenguaje particular están ahí, le falta a Completamente Inmaculada todo el espíritu contestatario y de violenta protesta contracultural que es el corazón de la Literatura de la Onda. La novela tiene más bien algo de picaresca, ya que las aventuras en las que se ve envuelto el personaje no tienen mayor relación entres si y, sin duda, tanto el comportamiento pícaro de los personajes, como el tono ligero de la narración, la acercan a ese género de novela. Valga decir que quienes conocen a Francisco Méndez reconocerán inmediatamente en Completamente Inmaculada su voz risueña siempre dispuesta a la chanza y tomándose las cosas con calma.

El tono ligero y agradable, en ocasiones hasta cómico, de la novela es en realidad lo que le da su mayor cohesión. La lectura es sumamente amena, casi como una conversación de barra, y la novela fluye naturalmente hacia el final con la vertiginosa facilidad propia de los buenos relatores de anécdotas. Hasta acá todo bien, aventuras de un grupo de amigos y sus amores con extranjeras que visitan Guatemala, con algunas prostitutas, con el licor o con las drogas, y la búsqueda eterna por protagonista de su aparentemente único y más grande amor, Inmaculada. Suena definitivamente como una novela alegre y ligera. Sin embargo, bajo el tono despreocupado de Méndez surge también, poco a poco y con una maestría fantasmal, la cara oculta de todas las historias centroamericanas. Entre las aventuras narradas hay un asalto perpetrado por policías que pudo bien haber terminado en violación y homicidio, muere además la prostituta amante de uno de los personajes luego de abortar a su futuro hijo, otro personaje manda a ahogar en un lago los perros del vecindario para tranquilizar su fobia, el niño encargado de la labor le pregunta cuando finaliza, indicando su anuencia a solucionar problemas de toda índole con el mismo mecanismo, si hay algo más que le moleste. Todo resulta aún más escalofriante porque Méndez nos cuenta todo esto con la misma alegría socarrona con la que nos cuenta otros sucesos triviales. Así es la vida de cualquier muchacho por estos rumbos, pareciera querer decirnos Méndez.

Nada de esa oscuridad, sin embargo, logra empañar el brillo de un optimismo inocente que rebosa el personaje a cada momento. Los puntos altos de la novela son los enternecedores momentos compartidos con su novia española Inmaculada. Y es aquí también donde surge entonces la tentación de interpretar la novela como algo que no es: Él es guatemalteco, ella española. Ella viene de turismo, a conocer las maravillas del nuevo mundo, él se enamora de ella. Ella la pasa muy bien, pero al final del viaje regresa a su hogar. El la sigue y la busca y quiere casarse con ella pero no la encuentra. Encuentra a muchas iguales, pero ninguna es ella. Transita por las calles de Madrid, de Granada, buscándola. Inmaculada no aparece, como si no hubiese existido más que en la mente del autor o el protagonista.

¿Alegorías de España y America Latina, de la metrópoli soñada y la periferia estragada? Nunca obtenemos del texto indicaciones que nos permitan proponer esta interpretación. Es tentadora, sin embargo, por lo bien que calza con la historia, pero sería una imposición a la novela y no un producto natural de ella.

Talvez esta historia no este hecha de símbolos sino de personas. Personas que viven una historia que también es la historia de tantas otras personas por estos rumbos. Gente que en su tierra natal se considera simple, pero que resulta exótica para los extranjeros; gente que se enamora de un sueño transatlántico que no se cumple nunca cabalmente porque no es lo que ellos se imaginan que es.

Independientemente de las grandes historias que queramos sonsacarle al texto, lo que el lector atesora al terminar la novela, son las risitas inconcientes y la sonrisa permanente que evoca con tanta facilidad Méndez en el lector. En futuras novelas, con tramas más complejas o personajes ya no autobiográficos, estamos seguros de que encontraremos de nuevo esa voz alegre que tanto nos gusto en esta novela, y que ese encuentro será como tomarse unas cervezas con un viejo amigo que cuenta muy buenas historias y que sabe chistes que son de vida o muerte.





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Denis Johnson, National Book Award de EE.UU. 2007



Denis Johnson ganó el National Book Award con su novela Tree of Smoke.

La novela versa sobre historias de soldados vietnamitas y estadounidenses que se entrecruzan durante la guerra de Vietnam de la cual Dennis Johnson es veterano. Deniss Johnson no pudo recoger su premio pues se encuentra de alta en Iraq. En el 2002 Johnson habia ganado el premio Aga Khan de ficción otorgado por el Paris Review por su cuento Train Dreams.


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Managua Salsa City ¡Devórame otra vez!, Franz Galich



Reseña de la novela.


Managua Salsa City ¡Devórame otra vez!
Franz Galich
126 páginas
Anamá Ediciones 2001


Franz Galich, nacido en Guatemala en 1951, murió el 3 de febrero de 2007 en Managua donde residió desde 1980 cuando abandono Guatemala tras un atentado contra su vida. Galich publicó cinco libros, entre los que se cuenta dos colecciones de cuento: Ficcionario Inédito (1979) y La princesa de Onix y otros relatos (1989); y tres novelas: Huracán, Corazón del cielo (1995), la que aquí se reseña, e Y te diré quien éres (Mariposa traicionera) (2006). Managua Salsa City, ¡Devórame otra vez! es la novela con la que ganó el Premio permanente Centroamericano Rogelio Sinán en 1999-2000.

Managua Salsa City es una original propuesta de Galich con rasgos que audazmente se apartan de la senda más común en la narrativa latinoamericana para subsumir los aspectos formales de la obra totalmente al tema que se desarrolla con un estilo por demás inusual. En ella se dan cita el vernáculo, la vida nocturna y la música que se escucha en Managua, la guerra de la revolución y la contrarrevolución nicaragüense y, especialmente, el hampa y los criminales que tras la pacificación del país, redireccionan la agresión, para la que fueran entrenados o predispuestos por el conflicto, contra la sociedad civil y ellos mismos.

La trama ocurre toda entre las seis de la tarde y las seis de la mañana del día siguiente y radica básicamente en la seducción por parte de Pancho Rana, celador de una mansión lujosa, de la Guajira, prostituta y jefa de una banda de asaltantes. La Guajira acepta los avances de Pancho Rana fingiendo ser una muchacha inocente y como parte del usual plan para asaltarlo y robarle el carro, o en caso de tener dinero, como le parece a la Guajira, desvalijar su casa. La ironía central de la novela radica en que ya Pancho Rana se encuentra en proceso de realizar este hurto, llevándose el carro de sus patrones y saqueando la casa que tiene a su cuidado y tiene planes de darse un último festín (Guajira incluida) antes de huir. Pancho Rana resulta ser un exmilitar sandinista entrenado por las fuerzas especiales, cosa que los de la banda sospechan, pero no saben. El pretendido asalto se convierte en el clímax de la novela, durante cual se unen otros dos personajes oportunistas que tienen sus propios planes de violar a la Guajira.

La novela tiene largas secciones dedicadas al diálogo que hacen avanzar la acción con gran economía de recursos y a alta velocidad. El dialogo vernacular del habla popular o hasta lumpenesca de Managua es uno de los elementos más impactantes por la variedad y flexibilidad con la que Galich lo utiliza para desarrollar la trama. Aquí las formas vernaculares no se presentan en una vitrina de exposición, sino más bien son parte integral del desarrollo de la acción. A pesar de la densidad del slang en uso durante toda la primera parte el lector no se desconcierta puesto que los usos de los neologismos, aliteraciones y otros mecanismos del habla popular pueden deducirse por su contexto y resultan comprensibles. A Galich, por la forma en que escribe, sin embargo, parece tenerle sin cuidado quien no entienda y desarrolla su dialogo sin concesiones al lector y de una manera torrencial que no se presta para elucubraciones sobre el uso del lenguaje popular.

Resulta curioso notar, a pesar de la versatilidad de Galich con el habla popular y después de preparar al lector extensamente para la 'apaleada de comadreja' y 'afincanda maciza' y la 'jincada' que Pancho Rana le va a dar a la Guajira, que en la escenas eróticas el autor recurra al lenguaje lírico para describir los detalles del encuentro. Los encuentros sexuales son los únicos que se encuentran sublimados por medio de metáforas o símiles, todo lo demás en la novela se explicita o se implica con la narración mas directa posible. Este detalle nos lleva a lo que parce ser el corazón de esta novela.

A nuestro modo de ver esta es una novela esencialmente acerca de la masculinidad en Nicaragua y quizás, en lo que se pueda extrapolar, en otros países de Centroamérica. La masculinidad no se menciona en la novela explícitamente en ningún momento. Sin embargo, toda la novela gira alrededor de actividades masculinas, la prostitución, que se ejerce en función de las necesidades de los hombres, el asalto violento, la violación, las riñas y balaceras, los desplantes machistas exteriorizados a través del uso violento del vehiculo, la percepción de seguridad que todo esta ritualización de masculinidad le produce a la Guajira, que a través de la novela vemos subvertir sus lealtades por sus compañeros, puesto que el Pancho Rana resulta ser más hombre y la puede proteger o proveerle algo que los otros no pueden. Las violaciones en particular parecen en la novela ser parte integral del imaginario masculino, en vista de que todos los personajes masculinos de la novela, o la han practicado, o la piensan practicar pronto, o la consideran una alternativa viable para tener sexo con una mujer. Sin sobresalto alguno, todos los personajes expresan su aceptación de la violación que es la expresión más agresiva de la masculinidad, con el mismo desdén que expresan su aceptación de la muerte como una vía de solución de conflictos. La violencia ritual masculina que se evidencia con estas acciones no se da en el vacío. Pacho Rana, excombatiente, la justifica de este modo:

pues sólo en el monte me he de haber tirado unas cien chavalas, pues por el poblado donde pasábamos agarrábamos algo, ya sea por las buenas o a las malas, la mayor parte de las veces era a vergazo limpio, pues no se dejaban que uno las carreteara, y ni modo, en el monte, bajo los vergazos de la contra uno no sabía en qué momento podía quedar tilinte, así que había que darle viaje a las que se pudiera, ni modo que nos íbamos a ir sólo así, en el aire o a pura estirada de cuereta, ¡ahorcando el pato!(p. 74)


Es la guerra la que ha abierto este espacio donde este tipo de violencia es posible y aceptada. Una vez terminada la guerra es difícil modificar los comportamientos. A pesar de esto, hasta este punto, el Pancho Rana se ha comportado, y de hecho lo hace durante toda la novela, como un caballero con la Guajira, lo cual es parte de las razones por las que la Guajira se encariña con él. Resulta entonces que la relación entre Rana y la Guajira no esta determinada por la violencia sino por la sensualidad y que al tener Galich que describir en palabras propias de un narrador omnisciente las escenas de sexo se encuentra con la imposibilidad de describirlas como lo haría uno de sus personajes. Quiere rescatar Galich estos momentos y elevarlos por sobre la sordidez circundante de la novela? O, es acaso este lenguaje lírico una postura defensiva de la masculinidad viril que se ejerce con tanta desenfado en el resto de la narración? Se puede argüir que el vernáculo es en sí mismo una sublimación de los hechos en un lenguaje que los cubre y los devuelve ya transidos y disminuidos por el uso sustitutivo de los vocablos (palmar, darle agua, por ejemplo, en vez de matar). Lo cierto es que las escenas de sexo terminan siendo solo un respiro que no logra postergar el desenlace sumamente violento de la novela. Las aspiraciones de la Guajira, nacidas de un trato cariñoso y una copula tierna y satisfactoria, al final se ven frustradas por este desenlace. Todo pareciera indicar que la violencia masculina da al traste con cualquier y con todos los proyectos. Al final de la novela no sobrevive ninguno de los personajes que se han revelado como violentamente masculinos, todos son consumidos por la violencia que han generado ellos mismos. La Guajira, sus sueños destruidos huye con el único sobreviviente masculino que no ha demostrado tener las cualidades confrontacionales de los demás, mostrando una masculinidad más débil.

No quiere decir lo anterior que Galich intente de manera alguna presentarnos una fábula moralizadora. Él se limita con gran habilidad a exponernos los hechos y algunas posibles motivaciones. La novela cierra con un da capo cuando, exactamente doce horas después de haber comenzado con una introducción similar Galich nos dice:

Eran las seis en punto de la mañana. Dios volvía a ponerle la llama a Managua y le amarraba nuevamente las manos al Diablo. Diablos y diablas volvían a sus madrigueras después de una vertiginosa noche. Los que habían descansado de noche, sumidos en los sueños y la locura de las ansias por tener algo, salían a las calles(...) El bullicio y la acción se instalaban de nuevo como signo de vida, y eso era lo importante: estar vivos...

En mi cama nadie es como tú... ¡Devórame otra vez! (p.126)


Queda claro que esta es una noche de tantas en Managua y que la violencia, el crimen, las drogas y el sexo retornarán con la oscuridad, como cada noche, para devorar a los personajes que la habitan. De prosas salvajes, carnívoras, como esta, no tendremos más, ahora que Galich ha muerto. Se pierde un poderoso narrador, pero nos queda su inolvidable novela.



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Gina, Rodrigo Soto



Reseña de la novela.



Gina
Rodrigo Soto

94 páginas
Ediciones Perro Azul 2006




Rodrigo Soto es un escritor costarricense, prolífico para los estándares del país, que tiene ya casi 25 años de publicar sus obras en Costa Rica. Ha publicado tres colecciones de relatos: Mitomanias (ECR 1983, EUNED 2002, Premio Jóven Creación ECR 1983), Dicen que los monos eramos felices (Farben 1995), Floraciones y Desfloraciones (EUNED 2006). Ha publicado tres libros de novela corta: La Torre Abolida (Guayacán 1994), Figuras en el espejo (Perro Azul 2001) y Gina (Periférica 2002, Perro Azul 2007) que es la obra que aquí se reseña y que tambien esta contenida en Figuras en el espejo. Tiene, además, tres novelas publicadas: La estrategia de la araña (EDUCA 1985), Mundicia (EUCR 1992) y El Nudo (Perro Azul 2004).

Soto es una persona agradable, de hablar suave y una permanente sonrisa que epitomiza la imagen (falsa) que de si mismo tiene el costarricense. En el caso de Soto, sin embargo, esos rasgos son reflejo verdadero de quien él es, tanto como la narrativa que leemos en sus libros. La prosa de Rodrigo Soto es igualmente agradable. No se siente jamás forzada, es casi íntima, casi como si la susurrara al narrarla. La literatura de Soto no es una literatura de ruptura, no se encuentran en sus páginas violencias desmedidas o sucesos dramáticos, no versa sobre emociones sobrecogedoras que destruyen mundos. Soto es un escritor de matices, de efectos graduales más que repentinos. Gina, es una novela corta de este tipo. Contiene algunos hechos o escenas impactantes, pero Soto decide narrarlas sin estridencia, casi como si todo fuera parte de lo que se espera de la vida y por lo tanto las cosas no requirieran aspavientos cuando ocurren.

Gina es una nouvelle, en palabras del autor, o novela corta. Con menos de 100 páginas y posiblemente menos de 40000 palabras no tiene la extensión necesaria para ser una novela. La pregunta consecuente es porque, entonces, requiere este libro ser publicado independientemente, en vista de que ya estaba incluido en la colección Figuras en el espejo. Las respuestas son dos: Primero, Gina es una de las pocas obras que se ha reeditado en España a autores contemporáneos costarricense, lo cual ya habla de su calidad como pieza independiente. Segundo, Gina es en realidad una novela, la contención del autor, su eficiencia en el uso de la palabra, una autodisciplina impresionante, le impide extenderse más allá de lo estrictamente necesario y por eso salió corta de extensión. Es fácil imaginar como un escritor menos eficiente, se hubiera dejado ir con escenas concatenadotas o situacionales innecesarias, desarrollo de personajes secundarios, etc. Pero Soto sabía, desde el principio, que este libro sería sobre Gina, la vida de Gina, destilada a su más vital esencia y enfrascada en un contenedor sucinto y potente.

La obra esta escrita en capítulos de entre 1 y 3 páginas, en los que se trata el tema puntual y en los que no hay disgreciones innecesarias. La novela empieza con un despertar dentro de Gina de una insatisfacción que la lleva a terminar su matrimonio del cual tiene dos hijas. A partir de ese punto la historia se mueve libremente entre el pasado y el presente, ofreciéndonos vistazos del pasado como una adolescente o mujer joven de Gina y su presente como madre divorciada. Al lector desconfiado, los primeros capítulos pueden despertarle la sospecha de que hay truco. De que, en efecto, estamos leyendo sobre la vida de una mujer; pero que, en el fondo, el autor esta siguiendo un plan simplificado, un esquema, para justificar porque una mujer actúa como lo hace en la vida real. Los capítulos de la novela versan sobre los puntos salientes o dramáticos de la vida de Gina: la muerte de su padre, el crecimiento de sus senos, la educación religiosa de su madre, la primera menstruación, la perdida de su virginidad, una agresión física a manos de un novio, su tesis con los indígenas de Talamanca, su decisión de quedar embarazada, sus sueños y pesadillas, su convivencia con un Rasta después del divorcio, su vida en un pueblo pequeño de la costa caribeña. El rosario de situaciones determinantes en el curso de la vida de Gina tienen algo de genérico; y eso, en otro autor, le hubiese dado un aire artificial al conjunto que lo hubiese convertido en un pastiche de la literatura femenina actual. Pero en el caso de Soto, su habilidad para narrar, su habilidad para comprender y sintetizar lo que sucede hace que sorprendentemente no nos importe nada de lo dicho. Porque Gina, la voz de Gina, suena real. Queremos creerle, nos parece alguien que conocemos. Rodrigo Soto juega aquí un peligroso juego que lo hemos visto repetir en otras de sus obras, describir personajes femeninos con propiedad y seguridad, y hacerlos verosímiles, a veces reales, tanto como otras mujeres que conocemos. Se corre el riesgo, por supuesto, de que le digan que así no es, que se equivoca de pé a pá y que ser mujer no se siente como él lo describe. Pero eso a Soto no le importa, su narrativa tiene un paso seguro de si mismo, no duda, no matiza sus afirmaciones, a pesar de que todo lo cuenta con la suavidad que lo caracteriza.

Gina es, de hecho, como lo dijo Javier Goñi en El País, una pequeña joya. En el extranjero tendrá éxito puesto que además estar bien escrita esta cargada con las maravillas de nuestro país: volcanes en erupción, niñas jugando sobre montañas de café tostado, el caribe multiétnico. Para los ticos que la leamos, estos detalles nos pueden parecer triviales, para los europeos, sin embargo, la convierte en producto exótico de exportación.

Rodrigo Soto es un referente en Costa Rica entonces porque cristaliza como ningún otro autor en su literatura a un tipo de tico o tica, quizá de esa clase media, que vive su vida sin desmesura ni violencia, que tiene buenos sentimientos y buenas intenciones, que es tolerante y que rehúye eternamente la confrontación. En él vemos, en medio de una Costa Rica que se acerca, junto con Centroamérica, cada vez más a la violencia, lo que el costarricense quiere creer que es: el buen vecino, el amigo amable, la persona correcta. Ya vendrá otro escritor a darnos personajes que representen el otro tipo de tico que todos conocemos.














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Norma Huidobro, Premio Clarín de Novela 2007



La argentina Norma Huidobro gana el premio Clarín de Novela 2007 con su novela Composición.

El diario argentino Clarín premio con 100.000 pesos argentinos y la publicación de la obra en Clarín Alfaguara al ganador de este certamane. El jurado de este año estuvo compuesto por el José Saramago, la española Rosa Montero y el argentino Alberto Manguel. De la obra ganadora el jurado dijo que es "una novela con un fino hilado de historias aparentemente contradictorias". En Clarín se informa que "la trama gira en torno del interrogatorio que un oficial de la Policía Federal le hace a una mujer empeñada en guardar un secreto, proteger a una amiga y defender su propia dignidad en medio de una atmósfera opresiva."

El jurado hizo mención especial de otras dos obras finalistas: ¿Yo? Bien, gracias, de María del Valle Ledesma y Brazos de agujas de Javier Santiago Pascual.



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Tununa Mercado, Premio Sor Juan Inés de la Cruz 2007



La argentina Tununa Marcado gana el Sor Juana Inés de la Cruz con su novela Yo nunca te prometí la eternidad.

El jurado explicó que la novela plantea “el gran problema de las emigraciones provocadas por las guerras y persecuciones” y que “permite develar problemas vitales y existenciales desgarradores de quienes son exiliados."

El Sor Juana Inés de la Cruz lo otorga la Feria Internacional de Libro de Guadalajara en conjunto con la Asociación de Clubes de Libro de Guadalajara y la Sociedad General de Escritores de México.

La escritora costarricense de origen chileno Tatiana Lobo, obtuvo este premio en el 95 con su novela Asalto al Paríso.

La pagina oficial del premio esta aqui.


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Martín Kohan, Premio Herralde 2007



Martín Kohan, argentino nacido en 1967 gána el Premio Herralde de Novela del 2007 con su novela Ciencias Morales.

Antonio Ortuño mexicano nacido en 1976 quedo finalista con su novela Recursos humanos.

El jurado estuvo compuesto por Salvador Clotas, Juan Cueto, Esther Tusquets, Enrique Vila-Matas y el editor Jorge Herralde. El galardón, convocado por Editorial Anagrama, tiene una dotación de 18000 euros.

Kohan ha publicado además: Ha publicado tres libros de ensayos, Imágenes de vida, relatos de muerte. Eva Perón, cuerpo y política (1998; en colaboración con Paola Cortés Rocca), Zona urbana. Ensayo de lectura sobre Walter Benjamin (2004) y Narrar a San Martín (2005); dos libros de cuentos, Muero contento (1994) y Una pena extraordinaria (1998); y seis novelas, La pérdida de Laura (1993), El informe (1997), Los cautivos (2000), Dos veces junio (2002), Segundos afuera (2005) y Museo de la Revolución (2006).

Ortuño ha publicado: El buscador de cabezas (2006).

Entre otros permio Herralde recientes se cuentan:

2000 Luís Magrinyá (España, 1960) por Los dos Luises
2001 Alejandro Gándara (España, 1957) por Ultimas noticias de nuestro mundo
2002 Enrique Vila-Matas (España, 1948) por El mal de Montano
2003 Alan Pauls (Argentina, 1959) por El Pasado
2004 Juan Villoro (México, 1956) por El testigo
2005 Alonso Cueto (Perú, 1954) por La hora azul
2006 Alberto Barrera Tyszka (Venezuela, 1960) por La enfermedad


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La Señorita Florencia y otros cuentos, Dorelia Barahona



Reseña de la colección.




La Señorita Florencia y otros cuentos
Dorelia Barahona

132 páginas
Ediciones Perro Azul 2003

La señorita Florencia y otros cuentos es el cuarto libro de narrativa publicado por Dorelia Barahona. El tomo contiene doce piezas creadas entre 1989 y el 2002.

El conjunto es variado y contiene retratos de personajes como Doña America y La Señorita Florencia, La espalda del León, Carro Grande, Hombre grande, o cuentos de parejas y sus relaciones y cuentos de amor o pasión y las relaciones de poder que circundan estas relaciones. También contiene el tomo cuentos que no permiten una clasificación tan fácil y que son los cuentos más interesantes, entre los cuales podemos mencionar a Candlefly, Nunca toques órganos desconocidos y La chica material.

Barahona se destaca entre los escritores costarricenses por se la que más constantemente se ocupa de las relaciones de pareja, sus motivos explícitos o secretos y las fuerzas invisibles que ejercen un señorio sobre ellas. Las personas se acercan por diferentes motivos, a veces opuestos y se enfrascan en relaciones donde el sexo siempre juega un papel primordial. En cuentos como La mano de Sandomingo, la trama se desarrollo alrededor de la imposiblidad del personaje de contener su deseo sexual, en contra de las normas que le dictan que debe hacerlo. Juego de Inocentes y Una flor para mascar son apologías de la infidelidad en el matrimonio y de la pesadez y saciedad que embarga algunas relaciones prolongadas. Los dibujos del alma son un canto a la pasión carnal y la carencia profunda de esta y del amor que sufre el hombre común. En La espalda del León se estudian las relaciones de poder y el sexo como una herramienta de subyugación o como un arma.

La chica material es un cuento interesante dentro del conjunto porque ofrece la experimentación estilística más sorprendente y porque es probablemente la pieza más convincente en cuanto al contenido emocional y las ideas que transmite. El cuento esta compuesto de pequeños capitulos que contienen tres tipos de texto cada uno: una cita de El Arte de la Guerra de Sun Tzu, transcripciones de reportajes del periódico la Nación de Costa Rica y fragmentos del dialogo interno de una periodista que resulta estar relacionada con lo reportado por el priodico, y que en momentos de rebeldía alza vuelo en glíglico (¡!). Ostensiblemente el texto se refiere al secuestro del Ministro de Seguridad de Costa Rica por un supuesto exguerrillero hondureño en 1992. Sin embargo, mientras nos adentramos en el cuento nos damos cuenta que el tema es otro, menos inesperado en Barahona, el tema del género y el resentimiento y la dificultad que viven las mujeres al tratar de desenvolverse entre los hombres. La relación entre los consejos de como hacer la guerra, la noticia del secuestro y los pensamientos de la protagonista no se explicitan pero tienen evidente relación y es ahi donde Barahona se luce dandonos un cuento abierto que no predica pero que se hace entender. Es también en este cuento en el que logra una de las páginas mas intensas del libro:

Caradepichas todos los que me han robado mi ingenuidad, mi ternura, mis ganas de hacer proyectos comunes, los que han venido a mi solo con la intención de satisfacer sus demandas de cazadores, con la intención de despojar una cercanía, un primer plano exclusivo a cambio de no quererme, a cambio de usarme, de copiar, de robar todas mis ideas, mis propuestas, mis proposiciones para un mundo más justo. Hijueputas maplaridos todos, ni siquiera se mercen mi odio y mucho menos este fuego en el esófago a causa de sus mentiras, de sus tretas y manipulaciones. Siempre con una piedra escondida en la mano esperando el momento... siempre con un nuevo engaño, un nuevo intento de apropiarse de mi alma. Hembrilla, cabrilla, periodistilla, escritorcilla: Sí coma cuento. Sí, baje sus armas porque sino no se ve femenina y así a quien le va a gustar. Abrase, delo todo, sonría. Dejese robar. Pendejos comemierdas me dejaron sin nada. Ya no tengo un solo lugar para protegerme dentro de mi mente, una esquina guarecida de la jauría. Ladrones, me lo robaron todo. Grandísimos traidores. Las esperanzas públicas y las privadas, la fe en las instituciones, en el partido y en los hombres a quienes tanto serví. Despojada de todos mis ideales ¿Cómo seguir creyendo en un país de ladrones? En donde la mas tierna y bella de las ovejas es tan solo el disfraz de la hiena que me persigue sin misericordia?

Aunque me pasara toda la vida caminando no voy a olvidarlo. No puede haber queja.

Sobrevivir. A costa de lo que sea se trata de sobrevivir.

El conjunto de cuentos se inserta cómodamente entre el corpus literario de la autora, siguiendo lo que es su más fuerte vena temática y abarcando estilos desde líricos cuando se describe la naturaleza o los encuentros sexuales a lo vernaculo cuando las palabras faltan para transmitir la emoción. En algunos de los cuentos se deja ver una inclinación por la parafernalia New Age de los hechizos, vudues y unguentos curativos de hierbas, a la vez que algunos cuentos lindan en un tratamiento, sino realista mágico, por lo menos real maravilloso, pero siempre de un modo apénas limitrofe que impide categorizar esta obra dentro de la tradición latinoamericana de los milagroso en lo cotidiano. No falta tampoco el humor sutíl y la ironía en cuentos como Candlefly, No tocaras organos extraños y La Señorita Florencia, lo cual le de una cierta ligereza agradable al libro. Todo lo anterior considerado, el libro es un aporte importante y un cierre de época para la autora que así da por publicada la producción en formato corto de la ultima década del siglo veinte. A pesar de esto, De que manera te olvido continua siendo el mejor libro de Barahona.


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Asfalto, Luis Chaves



Reseña del libro.




Asfalto, un Road Poem
Luis Chaves

208 páginas
Editorial Perro Azul 2007

Luis Chaves nació en Costa Rica en 1969. Ha publicado cinco libros de poesía: El anónimo (1996), Los animales que imaginamos (1998, Permio Sor Juana Inés de la Cruz 1997), Historias Polaroid (2000), Chan Marshall (Visor, 2005, III Premio Fray Luis de León) y Asfalto.

Lo primero que requiere comentario del libro de Luis Chaves es el subtítulo, que declara que lo que está por leerse es un Road Poem. El lector que desconozca la obra anterior de Chaves podría preguntarse válidamente por qué una obra escrita en prosa y relativamente libre de metáforas u otros artefactos poéticos, es un poema, o un poem. Resulta ser que Chaves es un poeta, un poeta que ha publicado cuatro libros de poesía y que es reconocido como tal en el ámbito literario. El lector que lo conoce espera poesía de él. Al tiempo que se dice esto, se debe acotar que la poesía de Chaves es notoria y famosa por su prosaísmo. También vale la pena hacer notar que el desprecio por la lírica tradicional y su amor por los referentes cotidianos y poco asombrosos le han ganado la animadversión de algunos colegas que ven en su literatura una desvirtuación de lo que debería ser la Poesía con pé mayúscula. Chaves esta al tanto de esto y le da risa, como hemos podido comprobar alguna vez en persona.

Luis Chaves es un maestro de la observación detallada, literalmente no sólo observa con maestría sin par en la literatura costarricense sino que lo hace de un modo que se puede aprender de él. Es difícil pensar que lo que Chaves escribe es inventado, la trivialidad de lo descrito adolece del detalle sórdido de lo real y carece de las imbricaciones simbólicas o decorativas de la metáfora manufacturada. Sin embargo, en cada fragmento podemos esperar que Chaves enfoque el detalle en primer plano para que comprendamos el propósito que con esa imagen busca cumplir. Casi puede uno imaginarse a Chaves recordando las distintas etapas del viaje que narra en este libro y rastreando cada posible detalle para elegir el candidato mejor provisto de posibilidades para representar la idea que se quiere transmitir: la foto en la billetera donde la chica mira a un desconocido y no a su pareja, la chica que duerme para estar sola y no porque tiene sueño, la chica que ojea los anuncios de alquiler de apartamento en el periódico. Como un francotirador, otea sucintamente la escena general para luego hacer un zoom al detalle que destila con mas eficiencia el espíritu del momento.

El espíritu del momento no pocas veces resulta ser una constatación de la esterilidad de una relación que se encuentran en fases terminales, donde, en este caso particular, la pareja de protagonistas se ve obligada por la circunstancia a prolongar el ritual del viaje aun cuando la compañía ya se ha agriado y todo degenera rápidamente hacia el sin sentido. A este suplicio se le añade el constante flashback a épocas mejores de la relación cuando el humor era real y las bromas no estaban manchadas de sarcasmo o desprecio, cuando la observación alegre o ingenua no era recibida con la bofetada del insulto.

El auto y la carretera son símbolos poderosos de lo que podríamos llamar tierra reclamada. Espacios que las personas delimitan voluntariamente para poder estar juntos, cuando el viaje no es estrictamente necesario, mientras el entorno transita y cambia, efectivamente despersonalizándose y desapareciendo. Este tipo de espacio ha sido utilizado efectivamente en otras novelas de carretera, por no mencionar Road Movies y hasta un Road Story gráfico de Fuguet, entre las que las más conspicuas serían On the Road de Jack Kerouac y Lolita de Nabokov. Tanto en Lolita como en On the Road el viaje por carretera y el espacio vital delimitado por la cabina del auto y su prolongación natural, que es el cuarto de motel de carretera, le permiten a los personajes mantener una cercanía que no cabría dentro de la normalidad de otro tipo de espacios. Fuera del auto y sin la excusa del viaje, Sal Paradise encontraría difícil de explicar la necesidad de él y los muchachos de estar siempre juntos, o la de Humbert de cohabitar con su hijastra Lolita. En el caso de Asfalto, este espacio de tierra reclamada se ha convertido, mas bien, en un castigo autoimpuesto cuya mortificación se revela a los personajes de manera gradual pero ineluctable. Como suele ocurrir con muchos de los libros de Chaves, la felicidad, si existió alguna vez, solo puede ser recobrada a través del recuerdo que contrasta tristemente con el presente. Las relaciones que describe Chaves están eternamente en crisis, no hay amor, sobrevive la costumbre, y el desprecio y el hastío invaden todos los actos. Si el texto se redujera a esto, sería simplemente un retrato de la amargura; sin embargo, su verdadera moneda, descubrimos con asombro, es la nostalgia. Chaves quiere que veamos lo hermoso destruido para que comprendamos por contraste la belleza perdida. Se muestra siempre rudo en la puesta en escena donde la crueldad es cosa de todo momento, pero por debajo sentimos el quejido y Chaves quiere que lo escuchemos. Nunca más claro esto que en el nostálgicamente titulado fragmento
En el retrovisor los objetos se ven mas pequeños de lo que realmente son

En el retrovisor, ojos, cejas y media frente. En el espejo retrovisor se le ve pensar mientras conduce. Memorias que pasan igual que los postes del tendido eléctrico, los portones, las cercas que dividen los llanos. Recuerdos como mojones, como mariposas estrelladas en la parrilla del radiador. Memorias de un fin de año en Corcovado, juntos, mojándose los pies en el Pacífico, el gran Pacífico. Sentados, cavando con el índice agujeros sucesivos en la arena; diciéndole, ésta es la casa de un caricaco; ésta, de un cangrejito; esta, de una tortuga. La imagen nítida de la cabeza de ella girando para replicar: las tortugas no viven en la arena. Luego, la espuma retirada, los pelícanos planeando en hileras perfectas, rozando la pared de agua de las olas que casi reventaban, y su respuesta después de una pausa: ésta tortuga sí, porque tiene síndrome de down y no aprendió a nadar. Y la risa, la risa en este momento es solamente uno de esos postes que cruzan la ventana y se encogen en el mismo retrovisor donde se le ve decir en voz baja:

-Corcovado blues. Tanto verano, tanto sol, tanto viento norte, tantas vacaciones para salir en todas las fotos con los ojos cerrados.


Recuerdos, humor, fotos, nostalgia. El fragmento está inserto entre otros que hablan de cómo las bromas de ayer son la chota de hoy y de cómo les molesta ahora hasta el modo de pestañear del otro. Alto contraste.

El fragmento nos ofrece otra faceta característica de la literatura de Chaves: la irreverencia. A Chaves se le puede acusar de muchas cosas, pero nunca de politically correct. Al leer su poesía se nota que le importa poco cuál norma del buen gusto oficial se transgreda con lo que escribe. Esta es una virtud intrínseca en cualquier autor porque inevitablemente lo lleva por la senda de la honestidad a la revelación de verdades profundas sobre si mismo que en una conversación normal probablemente callaría. El atractivo de esta honestidad temeraria es innegable, porque el lector sabe que si el autor se está corriendo el riesgo de quedar como un patán en su texto es porque todo lo que ahí se dice tiene que ser verdad. Porque siempre se maquilla primero al autor (o al personaje que es el autor) y las verdades se dicen siempre sobre otros, y cuando aparece alguien que dice la verdad sobre sí mismo, podemos, con confianza, creerle todo lo que dice. Esa confianza del lector en la literatura, vale su peso en oro. Y esa es la razón por la cual Chaves tiene tanta resonancia entre la juventud que se identifica con su literatura directa que habla de las cosas que se sienten de frente y sin miedo al juicio ajeno.

Finalmente podemos decir que esta es la primera obra de prosa indubitable de Luis Chaves. A pesar de que Asfalto sea un road poem, es prosa y punto. Chaves, en cambio, en su búsqueda de lo inefable perdido, sigue siendo un poeta.






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